• jfgrmd

El Socialismo

José Fernando Gómez Rosales

El ser humano es individual. Cada uno piensa diferente y creo que todos tenemos el mismo derecho inalienable a expresar lo que sentimos, lo que pensamos, lo que creemos, siempre que respetemos el derecho y la dignidad de los demás.

Hay personas que anhelan tener más, otras que se contentan con lo que tienen, unos que envidian lo que otros tienen, ciertos tipos que desean destruir lo que otro construye, algunos que prefieren que todo se reparta por igual entre todos, y otros que desean poseerlo todo para ellos solos y unos pocos que desprecian lo terreno. ¡De todo hay en la viña del Señor!

El Socialismo se ha despertado como una opción en Latinoamérica. Hay Gobiernos democráticos, de raigambre popular y esto debe ser tomado en cuenta por las personas que aspiran gobernar un país.

En la Rerum Novarum, en junio de 1891, hace más de 120 años, el Papa León XIII declara que el Socialismo no es la forma cristiana de gobernar un pueblo, porque antepone a la sociedad sobre el individuo. Mucha agua ha corrido bajo el puente y se han querido quitar algunas barreras para acercar el socialismo al cristianismo.

La Doctrina Social de la Iglesia, con sus cinco Principios (Bien Común, Destino Universal de los Bienes, Subsidiaridad, Participación y Solidaridad) y sus cuatro pilares (Verdad, Justicia, Libertad y Amor), son el camino correcto para lograr la hermandad entre todos los seres humanos. ¿Cuál es el verdadero escollo? El mismo ser humano: su egoísmo y su ambición.

Hay tres visiones del socialismo: el socialismo puro, el del socialista que vive y predica su doctrina, el Socialista de bufete, que predica y busca el socialismo para su pueblo, mientras vive en ambiente oligárquico, y el del “sociolisto”, que aprovecha del embrujo del socialismo para manejar a las masas y aprovechar para llenar sus arcas y las arcas de sus amigos y parientes.

En América latina hemos visto ejemplos de los tres tipos y debo admitir, con pena, la sabiduría de las palabras de León XIII en la Rerum Novarum, pues ni siquiera el socialismo puro que intentó implantar en Uruguay el Presidente José Mujica, a quien admiro por su estoicismo y su alineamiento firme entre lo que piensa, siente, habla y hace, ha podido ser aceptado por el pueblo.

El motivo común por el que el socialismo no puede ser una forma justa y cristiana de vida, es el egoísmo y la ambición humana, y como sabiamente lo dice León XIII, el anteponer a la Sociedad sobre el hombre. Las diferencias humanas impiden esa igualdad en forma equitativa.

Lo mas Destacado
Reciente
Archivo
Buscar por Etiquetas
Siguenos
  • Google+ Basic Square