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El Poema de la Culpa

José Fernando Gómez Rosales

Una de las poesías más famosas de José Ángel Buesa, es sin duda el Poema de la culpa. Él mismo, así como escribió el “Poema del poema”, un poema al “Poema del renunciamiento”, escribió las respuestas de él y de ella, a su “Poema de la culpa”, los cuales encontré y publiqué hace unos meses en estas páginas.

Después de algún tiempo de pensar sobre el tema, me resolví a escribir la respuesta que faltaba al “Poema de la culpa”, la respuesta de Dios, la respuesta que le faltó escribir a Buesa.

Quiero presentar en estas páginas las tres poesías de José Ángel Buesa, su famoso “Poema de la culpa”, la “Respuesta del otro al Poema de la culpa” y la “Respuesta de ella al Poema de la culpa” y mi poema con la “Respuesta de Dios al Poema de la culpa”, que me he permitido hacer.

Veamos esta secuencia:

EL POEMA DE LA CULPA

Jose Angel Buesa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.

¡Perdónala, Señor!, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,

nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y sin embargo

mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría...

Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tú que le diste a ella

su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío:

Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera

turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío

sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,

como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro que no la merecía,

y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:

… las rosas y los ríos… y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,

como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco,

¡ella no fue culpable!, Señor... ¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella

y me diste los ojos para mirarla a ella.

¡Sí! Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar

y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y tan suave, y tan clara,

que sería un pecado mayor si no la amara.

Y por eso, ¡perdóname, Señor!, porque es tan bella,

que Tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,

tú también la amarías… ¡si pudieras ser hombre!

RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA (EL OTRO)

JOSÉ ÁNGEL BUESA

¡Señor!, yo soy el otro que también la quería,

y vengo a confesarme porque la culpa es mía.

Ella tuvo la gracia fatal de nacer bella;

quien la mira, ya nunca será bueno sin ella.

Me duele soportar que alguno la haya amado

pero hay cosas tan bellas que no tienen pasado;

y ella sólo mañana dejará de ser pura:

cuando el roce del tiempo desgaste su hermosura.

Ella se me dio toda como yo me di a ella,

ella me dio su flor y yo le di mi estrella;

porque de su perfume trascendiendo en mi llama,

no quedó un solo beso de los que él me reclama.

Tal vez ella lo quiso, pero él lo dudaría

si la viera en mis brazos tan felizmente mía.

si le viera los ojos al sentirse gozada,

cuando todo mi sueño le llena la mirada.

No existe culpa en ella, ni en él, ni en Ti Señor;

y si es mía ¡bendigo la culpa de mi amor!

Hay que ser algo malo si se busca el poder,

que domina la tierra sutil de la mujer.

Ni demasiado malo ni demasiado bueno,

enfermé sin morir, de su dulce veneno.

Mi amor es el de un hombre sencillamente humano

que sueña una limosna sin extender la mano.

¡Ah!, pero él se redime, sólo a ti te condena,

él te arroja su amor para esquivar su pena.

Perdónalo Señor… Di quien la merecía,

pues yo soy el culpable: ¡La quiero todavía!

RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA (ELLA)

José ángel buesa

Señor, yo no soy digna siquiera de rogarte:

mi corazón ignora de la palabra el arte.

Sólo vengo a decirte que no me han comprendido,

porque los hombres hablan con el orgullo herido.

Cubren con bellas frases su más vulgar deseo,

y a veces me turbaron, pero que ya no les creo.

Sin embargo, a los dos me di con alegría.

Lo comprendo, Señor: ¡toda la culpa es mía!

En los brazos de uno me entregué plenamente,

y en los del otro... ¿Sabes lo que una mujer siente?

Pregúntale a la Virgen, cuando ella era mujer,

todo lo que nosotras llegamos a querer.

Perdóname la audacia, pero aquella María,

no supo del abrazo viril que me rendía.

No miró aquellos ojos fijos en mi hermosura,

como dedos ardientes sobre mi carne impura.

Y no tembló aquel canto de amor en sus oídos

que pudo abrir en músicas la flor de mis sentidos.

Tú bien sabes que el hombre se acerca a la mujer,

ebrio por la promesa de su propio placer.

Pero la mujer llora, se resiste, Señor,

y cuando al fin se ofrece, sueña con el amor.

Pues, mientras en el hombre la vida se hace fuerte,

la mujer se desmaya con un poco de muerte.

Quizás tuve un amante que me sedujo un día,

¡tan malo que, por eso, me gusta todavía!

RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA DE BUESA (DE DIOS)

JOSÉ FERNANDO GÓMEZ ROSALES

Tú la amaste y sentiste el placer de sus besos

sabiendo que en su cárcel de dulces embelesos

te perdías poco a poco con un placer extraño

sin importar siquiera si es que hacías algún daño.

Pensaste en la delicia de besar su cabello

como que si en la vida no hubiese algo más bello.

Pero era de otro hombre que también la quería

Y al besarla pecabas y tu alma se moría.

Fue tentación dulce que puse en tu camino,

para probar si tú eras capaz de tu destino.

Yo sé que te hice débil para esa tentación,

mas tú volcaste en ella tu ardorosa pasión.

Ella era buena y dulce era una inspiración,

era el más dulce sueño de cualquier corazón,

Y tú buscas culpable para tu loco amor

pues no quieres castigo por tu amargo dolor.

Yo sé que ella era bella, yo sé que la querías,

mas el otro la amaba y era de él, lo sabías.

Y ahora yo soy culpable por haberla hecho bella

o por haberte dado ojos sólo para ella.

Yo sé que es una fuerte tentación la que puse

Pero no te da fuerza para que eso te excuse.

Pon fuera de tu vida esa razón de amar

y aprende que lo ajeno lo debes respetar.

Soy misericordioso y así sé perdonar

cuando un alma perdida regresa a nuestro hogar.

Si te arrepientes salvas tu alma y la de ella,

y a mí me agrada el hombre que por virtud descuella.

Da ejemplo a tus hermanos, da ejemplo de valor

y vence con firmeza, integridad y amor.

Eres mi hijo y te amo, y ella me es muy querida,

yo quiero que tu mente lo que es tu bien decida.

Acepta que el destino dio rutas diferentes

… aparta tu camino de esos labios ardientes.

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