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Ocho Cosas que no debes decirle a un hombre al principio de una relación

Por Paloma Corredor

Ser positiva te hará más sexy Con frecuencia se aconseja ir despacio al principio de una relación. Esto tiene su razón de ser. Los hombres se entusiasman con facilidad cuando conocen a una mujer que les gusta. No tienen reparos en dejar aflorar su entusiasmo ni en mostrarlo a todas horas. Piensan en ella, quieren estar a su lado y no se reprimen. Y eso, a las mujeres nos halaga muchísimo.

Pero lo cierto es que ellos se pueden cansar del nuevo “juguete” con la misma facilidad, si ven o intuyen algo en su nueva novia que no les convence o enciende sus alertas. Y esto no siempre es justo, ya que muchas veces se crean una imagen idealizada de la mujer y se retiran en cuanto descubren un supuesto fallo. Por eso, una mujer inteligente sabe ir despacio y dejar claro que ella no es alguien con quien se pueda jugar. La mejor forma de hacerlo es mostrarte como una mujer de carne y hueso, ser sincera y honesta, sin pretender parecer mejor de lo que eres o dar una imagen falsa para complacer a tu hombre.

En ese proceso, es importante que tengas cuidado y no te desvalorices a ti misma, dándole excesiva importancia a tus temores y defectos, mostrándole tu peor cara. Aprende a ser asertiva y dar más importancia a todo lo positivo que tienes, para crear una relación basada en la confianza, la generosidad, la posibilidad de crecer y expandirse.

Estos son los temas con los que debes tener mucho cuidado si llevas poco tiempo con él y quieres que la relación tenga futuro:

Hablar de tus ex. Olvídalo, a no ser que tengas que contarle que has estado casada o que deseas ir despacio porque tu última relación te rompió el corazón. Pero no des detalles y nunca les alabes estando con tu actual pareja. Si están continuamente presentes en tu conversación, para tu actual pareja no serán tus ex, sino sus competidores. Y tú, alguien que no es digna de confianza.

Confesarle que estás cansada de ser tan autosuficiente. Este es un tema delicado. Muchas mujeres, por mucho que disfruten y valoren su independencia y su carrera, desean con toda su alma fundar una familia y dedicarse en cuerpo y alma a ella. Pero no vayas a decirle a ese chico que todavía no conoces bien que te mueres por tener marido e hijos y dejar de trabajar. Una cosa es que los hombres quieran trabajar para que a su familia no le falte de nada. Otra, que les fuercen a adoptar el papel de “proveedores”.

Machacarle con tus “horribles” defectos físicos. Si quieres reforzar tu autoestima, aprende a pasar por encima de ellos. Piensa que a él le gustas, por lo tanto no te encuentra horribles defectos, y aunque no seas perfecta le pareces muy sexy. Y cuanto más te gustes tú, más le gustarás a él. A ellos les encantan las mujeres que saben disfrutar de su cuerpo y de la sensualidad.

Mostrar demasiado apego por el dinero. Cuidado con insistir demasiado en que no tienes dinero o buscas a un hombre que lo tenga. Él pensará que le estás utilizando para pagar tus facturas y tus caprichos. Y cuanto mejor situado esté, más suspicaz será. Procura dar la imagen de una persona económicamente independiente y que sabe disfrutar de la vida con o sin dinero, y te ganarás su respeto.

Criticar a la gente. Tú quizás creas que eso te ayuda a parecer inteligente y aguda, pero lo cierto es que él se sentirá amenazado por tu lengua afilada y convencido de que no tardarás en despellejarle también a él. Ten especial cuidado en no criticar a sus colegas, a sus amigas y por supuesto a su familia.

Abrumarle con tus culebrones. Aunque sea tentador, procura evitar abrumarle con tus problemas de autoestima, tus traumas, tus secretos familiares… No se trata

de ser frívola ni superficial, sino de concentrarse en asuntos y temas de conversación que resulten agradables para los dos y les ayuden a conocerse y sentirse cómplices. Lo demás… ya llegará su momento. Primero necesitan conocerse y confiar el uno en el otro.

Quejarte de tu trabajo. Y de lo horrible que es la empresa, y tu jefe, y tus espantosos colegas. ¿Por qué no debes hacerlo? Por las mismas razones de los dos puntos anteriores. Sin embargo, recuerda que somos humanos y desahógate cuando lo necesites… por poco tiempo y cambiando de tema enseguida para pasar a otro más animado.

Mostrarte insegura. Nunca le digas que te sientes insignificante, débil o poco valiosa. Recuerda que él no te conoce bien todavía y verá de ti lo que tú muestres. Una mujer segura resulta muy, muy atractiva.

Por qué no debes tener prisa al principio de una relación

Por Paloma Corredor

Pregunta: Llevo cinco meses saliendo con un hombre encantador. Nos llevamos bien, nos reímos juntos, conectamos desde el primer momento y todo fluye sin esfuerzo. Entonces, ¿por qué no habla de irnos a vivir juntos?

Respuesta: Puede deberse a varios motivos. Tal vez tuvo una mala experiencia que no desea repetir. Quizás ha pensado en ello pero considera que todavía no es el mejor momento. Y también puede ser que no se le haya pasado por la cabeza.

Sin embargo, eso no significa que no te quiera o que no esté a gusto a tu lado, especialmente si, como dices, vuestra relación es buena y no tormentosa.

La parte buena de esta situación es que él te está mostrando que no te necesita para que cuides de él o te encargues de las tareas domésticas. Es una señal de que no es un hombre dependiente o que no sabe estar solo.

Pero sin duda puede resultar exasperante esa actitud suya cuando no sabes qué siente realmente, qué desea o qué planes tiene con respecto a ti.

¿Qué hacer? Si te sientes lo suficientemente cómoda y segura, habla del tema con él. Dile que te gustaría dar un paso más en vuestra relación. Háblale de tus sentimientos y necesidades, del bien que te hace estar a su lado y las razones por las que deseas un mayor compromiso. Si él siente afecto sincero por ti, te escuchará.

Eso sí, no saques el tema cuando estés nerviosa, negativa y menos aún desesperada. Si actúas así, tu pareja se sentirá acorralada y en guardia. Debes mostrarte segura de ti misma, abierta, relajada, fuerte, vulnerable.

Otra opción es aprender a ver la situación desde la perspectiva masculina. Si bien la mayoría de las mujeres cuando se encuentran felices en una relación desean estrechar el vínculo, crear mayor intimidad y hablar de sus sentimientos, es perfectamente normal que los hombres se sientan a gusto tal y como están.

Recuerda que somos diferentes. Ellos son más dados a ocultar o ignorar sus sentimientos y su mundo interior. También prefieren hacer cosas con su pareja en lugar de hablar.

E incluso aunque te parezca que él no está interesado en la relación, lo cierto es que lo está, a su manera. Cuando estás saliendo con un hombre, él se fijará en cómo te comportas. De qué modo reaccionas cuando estás en una situación difícil. Cómo gestionas el estrés, los imprevistos o las crisis. Y sobre todo se fijará en cómo le tratas a él: ¿eres cariñosa, comprensiva, divertida? ¿O por el contrario tiendes a hacer reproches, a criticar o ser sarcástica?

Así que recuerda que aunque él no arda en deseos de pasar horas interminables hablando contigo junto a una chimenea en un salón iluminado con velas, sí se está fijando en tu forma de ser. Todavía no se ha comprometido contigo, cierto, pero lo hará si siente que la vida es mejor contigo a su lado.

Así que recuerda: si él de verdad te importa, toma esta relación como una oportunidad para dar lo mejor de ti. Vive el momento, muéstrate, confía. En definitiva, actúa de una forma amorosa.

Cómo saber si eres para él algo más que una aventura

Por Paloma Corredor

Al comienzo de una relación no es fácil determinar su futuro. Entre otras cosas porque el futuro es algo que creamos día a día. Lo que piensas y hagas hoy influye en el rumbo que tomarán las cosas mañana. Lo mismo ocurre en las relaciones. Por lo tanto, cuando estás comenzando a salir con alguienes bueno que te detengas a pensar en qué tipo de relación te estás embarcando. Por supuesto, eres libre de decidir si deseas una aventura sin complicaciones o anhelas un proyecto de futuro. Lo importante es que tengas claro dónde te metes.

¿Cómo puedes saber si tu historia de amor va en serio o no?

En primer lugar, pregúntatelo a ti misma. ¿Tú vas en serio? ¿Estás con él porque te divierte su compañía o por la química sexual? ¿Te gustaría profundizar en la relación o no? De esas respuestas depende mucho cómo evolucione la relación.

Aunque seguramente lo que más te interesa saber es si él va en serio contigo o no. Veamos las señales positivas y negativas.

Va en serio si…

· Te llama con tiempo suficiente. Es decir, si te quiere ver el sábado te avisa varios días antes. Por otro lado, si está ocupado o ya ha quedado con sus amigos, es posible que te contacte espontáneamente el mismo día o antes. Fíjate entonces en su actitud: ¿Se muestra relajado y contento al verte? ¿O te da a entender que no tenía nada mejor que hacer y por eso se ha acordado de ti?

· Se abre a ti. Te cuenta cosas de su vida personal, te hace confidencias, te propone actividades en compañía de sus amigos y familiares. Se trata sobre todo de que se comporte contigo de forma natural.

· Te trata con respeto. Lo cual significa que no devora con la mirada o coquetea con otras mujeres delante de ti, que se comporta con educación (y no como si estuviera con sus amigotes) y que intenta que te sientas bien. Puede que no sea del tipo caballeroso que te abre las puertas y te ayuda a ponerte el abrigo, pero eso no quiere decir nada. El respeto no se muestra con gestos vacíos sino con la intención de facilitarle la vida al otro.

· Hace planes contigo. Es una señal de que piensa en ti como en una amiga y posible compañera, no solo como alguien con quien pasárselo bien o disfrutar del sexo.

Y no va en serio si…

· Te llama en el último momento. O queda contigo y lo anula media hora antes. Tampoco es buena señal que se haga de rogar o que esquive tus intentos por conseguir una cita con él: significa que está esperando que le surja un plan mejor. Ojo también si no te llama para quedar o para conversar, pero llama o escribe de madrugada cuando se ha pasado con el alcohol. Piensa en ti, sí, pero ¡solo por un motivo!

· Se muestra esquivo. No te habla de su gente ni da señales de estar pensando en implicarte en su vida. Lo notarás si le llaman estando contigo y no contesta, se va lejos a hablar o se tira un buen rato hablando y después no hace el menor comentario. Si habla de sí mismo pero no de su entorno. Tampoco menciona las cosas que hace cuando no está contigo. Es como si su vida no existiera, porque no quiere que participes de ella.

· No es detallista contigo. Cierto que no es necesario convertirse en un caballero del siglo XIX, pero no te engañes: todos los hombres, cuando quieren conquistar, se esfuerzan en resultarte especiales. Te tratan bien, te complacen, te llevan a los sitios que creen que pueden gustarte y notas que están pendientes de ti. Pero si te trata como a una colega o pretende que pases la tarde con su panda de amigotes en un bar y ni siquiera te mira cuando está con ellos… es sencillo, no está pensando en ti como novia formal.

· No te incluye en sus planes. Si ya llevas un tiempo con él y nunca te propone salir al cine o a pasar un fin de semana, sino que todas vuestras citas son por la noche y acaban en sexo… bueno, te lo está diciendo claro: quiere pasárselo bien a tu lado, pero no salir contigo.

10 rasgos femeninos que irritan a los hombres

Por Paloma Corredor

No intentes domesticarle.

Si alguna vez te has preguntado qué falló con aquel novio y no encuentras explicación. Si crees saber qué cosas les gustan y les disgustan a los hombres y cuando menos te lo esperas él se distancia de ti y no entiendes por qué… Sigue leyendo.

Estos son los comportamientos femeninos que más indignan a los hombres y hacen que se alejen, busquen a otra mujer o se vuelvan fríos y distantes.

· El “tenemos que hablar”. A ellos les suena a amenaza, ambigua y peligrosa. Ven un cartel parpadeante de “reproche a la vista” y se ponen a la defensiva, porque intuyen que les va a caer encima una lluvia de recriminaciones por cosas que han hecho mal durante años.

· Hablar mal de ti misma. Es decir, criticarte por todo, compararte con otras mujeres (y siempre para mal) y desvalorizarte. No mendigues su aprobación para dejar de sentirte insegura, ni le hagas preguntas incómodas como “¿Estoy gorda?” Solo conseguirás que te vea como alguien que no tiene confianza en sí misma, y eso no es nada sexy.

· Los reproches. La amargura, el sarcasmo y la exigencia como formas de comunicarse con los hombres no funcionan. Si necesitas decirle algo, hazlo hablando de cómo te sientes en relación a su comportamiento, tratando de ser sincera y vulnerable si quieres que él también lo sea contigo. Si comienzas con el “Tú eres…” solo lograrás que se cierre por sentirse atacado.

· La falta de claridad. Responder “No me pasa nada” cuando te pregunta por qué estás tan rara, y después hacerte la ofendida. Decir “No quiero regalos para San Valentín” y enfadarte cuando no te compra nada… A los hombres les sienta fatal, porque no saben qué pasa por tu cabeza. Si te creen cuando dices esas cosas, tú te enfadas. Y entonces ya no saben qué hacer o cómo complacerte. Solución: deja de intentar que te adivinen.

· Hacerte la princesita. A todas las mujeres nos gusta que nos hagan sentir especiales. Y desde luego si él quiere conquistarte o ya está enamorado de ti, tendrá detalles románticos. Pero cuidado, no te pases de la raya y pretendas que él (y el mundo en general) te trate como si fueras un ser superior, más importante que otras mujeres o incapaz de hacer nada solita. ¡El papel de superhéroe acaba cansando!

· Tratarle como a tu mejor amiga. O sea, pretender que te acompañe de compras toda la tarde y además se sienta entusiasmado. Que se siente contigo a analizar durante horas el comportamiento de vuestros amigos en común. Que esté continuamente en contacto contigo ya sea hablando, por email o whatsapp. Recuerda que, por mucho que te quiera, es un hombre y se comporta diferente. Además, ¿no crees que todo eso es mucho más divertido hacerlo con tus amigas?

· Volverte obsesiva. Desde luego, él agradecerá que te ocupes de las tareas domésticas. Es más, quizás ni se dé cuenta de que tú lo haces todo y con ello le facilitas la vida. Pero la cosa cambia cuando te conviertes en una maniaca de la limpieza y el orden, y le gritas por tumbarse en el sofá con los pies en la mesa. Se preguntará amargamente dónde se ha ido aquella chica divertida, sensual, despreocupada, sexy…

· Descuidar tu aspecto. No, ellos no esperan que tengas un físico perfecto o te parezcas a las chicas de las revistas para hombres. Saben que esas fotos están retocadas para crear una ilusión. Pero sí esperan que te pongas guapa, que te cuides, que seas educada. Alguien de quien se puedan sentir orgullosos en público. Sí, las apariencias les importan en este caso.

· Comportarte como si fueras su madre. Cuidado con esa tendencia tan femenina de querer cuidarle. Marcarle horarios, cambiarle la ropa, prepararle la comida para que se alimente de forma sana, etc. Tú lo haces por tu bien y con tu mejor voluntad, pero él comienza a sentirse como un niño y a verte como una madre. Así que luego no te quejes si tu vida sexual se va al garete…

· Intentar “domesticarle”. Toma buena nota, porque esto es, con diferencia, lo que más les irrita a los hombres y la causa de que te alejen de ti: no intentes cambiarle, modelar su conducta para que se adapte a lo que tú piensas, intentar que abandone sus sueños y sus amistades, que deje de ser él mismo. Lo pagarás muy caro, porque o bien le anularás como persona y te ganarás su eterno rencor (aunque en apariencia parezca que te adora), o bien te dejará y se asegurará de no volver a estar con una mujer como tú. Tú también saldrás perdiendo: en vez de un compañero tendrás a tu lado a un “hijo”… o te quedarás sola y aún te preguntarás por qué, con todo lo que hiciste por él.

10 rasgos femeninos que enamoran a los hombres

La sensualidad, la independencia y la autenticidad te harán sexy a sus ojos Por

Paloma Corredor

A ellos les gustan la naturalidad y la dulzura.

¿Qué cualidades de las mujeres les resultan atractivas a los hombres? Desde luego, cada uno tiene sus preferencias, pero en general se sienten atraídos por determinados rasgos, atributos o comportamientos.

1. Ten sentido del humor. Ríete de la vida, de los problemas, pero sobre todo de ti misma. Eso es irresistible: demuestra que eres una persona con buen carácter y que sabe valorar las cosas en su justa medida (y no vas por la vida de princesita altiva y/o desvalida).

2. Sé independiente. Hazle saber que tienes vida propia y que tus planes no estás en suspenso hasta que encuentres a Mr. Right. Pero cuidado: independiente no es sinónimo de autosuficiente. Cultiva tu mundo para poder compartirlo con él y ambos os enriqueceréis, aprendiendo el uno del otro.

3. No critiques. Sobre todo, a sus amigos y a su familia. Y en especial a él mismo… menos aún en público. Perderás su confianza y además dejará de ser espontáneo contigo, porque te verá como una figura castradora, y eso no es nada sexy. 4. Sé femenina. Cultiva la sensualidad, el amor por tu propio cuerpo y el placer de resultar atractiva a tu manera, y no según los cánones que dictan las marcas de cosméticos. A los hombres les gustan las mujeres que se gustan a sí mismas.

5. Sin indirectas. Si tienes algo que decir, aprende a decirlo de forma clara. Sé asertiva, a ellos no les gustan las indirectas o que les desconciertes guardándote las ofensas para soltarlas en el momento más inesperado.

6. Sigue tu intuición. Ese sexto sentido es ridiculizado por muchos hombres. Pero si tu intuición ha demostrado ser una buena guía en tu vida, no permitas que nadie la acalle. Esa voz interior que “sabe” es un regalo… que ya quisieran muchos hombres poseer.

7. Deja salir tu dulzura. Algunas mujeres son dulces por naturaleza. Pero muchas otras, hoy en día, han confundido el ser fuertes con volverse duras. Y la dureza no gusta a los hombres porque saben (por experiencia) que no es más que un caparazón que oculta la vulnerabilidad.

8. Sé auténtica. Cuando te relaciones con ellos, olvídate de las normas y los mil consejos de las revistas, los libros de autoayuda e incluso artículos como este. Sé tú misma, espontánea, imprevisible y sin imposturas. Es otro síntoma de seguridad en ti misma que resulta irresistible.

9. Buena conversadora. A los hombres sí que les gusta hablar… cuando están frente a alguien que sabe escuchar, es comprensiva e inteligente, flexible, curiosa y generosa.

10. Bella… y normal. Cuántas mujeres viven acomplejadas porque se sienten defectuosas cuando se comparan con las modelos y actrices de cuerpos perfectos… Creen que a ellos solo les importa el físico. Y la verdad es que sí les importa, pero cuando se trata de una relación no buscan muñecas hinchables. Recuerda que les atraen las curvas, la armonía y las mujeres que se cuidan, pero no viven obsesionados por un kilo o un michelín supuestamente de más.

10 rasgos masculinos que enamoran a las mujeres

El “hombre ideal” es inteligente, sensual y con sentido del humor

Por Paloma Corredor

Una bonita sonrisa es fundamental

Paloma Corredor

¿Cuáles son las características masculinas que más atraen a las mujeres? Por lo general, estos son los comportamientos y rasgos que ellas encuentran más seductores. Tomen nota, caballeros:

Mirada, sonrisa y manos. A menudo, no es el físico perfecto ni muy cuidado lo que más les seduce (los metrosexuales, aunque ellos crean lo contrario, no vuelven locas a las chicas). En cambio, les derrite una sonrisa bonita, una mirada penetrante y las manos grandes y cuidadas. Y también la mandíbula cuadrada y el trasero firme, signos de virilidad.

Inteligentes. Les gustan los hombres inteligentes, cultos, reflexivos. Pero sin pretensiones de saberlo todo ni actitud egocéntrica. Nada más insoportable que un prepotente que monopoliza la conversación y se cree en posesión de la verdad. Prefieren a alguien capaz de tener la humildad de reconocer que puede estar equivocado o no lo sabe todo.

Responsables. Ellas adoran a los hombres que afrontan los problemas con la cabeza fría, sin ser agresivos o groseros con quienes les ofenden. Que resuelvan las cosas sin perder el control. Que sean firmes, pero tranquilos. Y por supuesto que miren de frente los conflictos, sin poner excusas o esconder la cabeza cobardemente.

Poderosos. Aunque resulte políticamente incorrecto, desde siempre las mujeres se han sentido atraídas por los hombres con poder. Pero no se trata solo de tener dinero, sino básicamente de poder personal: un hombre que es competente y exitoso en su profesión, que sabe lo que quiere en la vida y va a por ello sin pedir perdón a nadie resulta muy, muy sexy.

Con sentido del humor. Les vuelven locas los tipos que saben tomarse la vida con ligereza, reírse de sí mismos, encontrar el lado cómico a las situaciones… Hacer, en definitiva, que la vida a su lado resulte fácil y placentera. Y también los

hombres que son capaces de saltarse a la torera los convencionalismos, de sentir y expresar emociones y volverse locos ante algo que les apasiona.

Que sepan disfrutar de la vida. En otras palabras, hombres que trabajan para vivir y no viven para trabajar. Que son curiosos y cultivan sus pasiones. Que saben gozar y exprimir el momento, y vivir con intensidad.

Equilibrados. Sí, a ellas les encanta lo masculino: el poder, la fuerza, la seguridad, la decisión… Pero aún les gusta más si se alterna con lo femenino: comprensión, dulzura, capacidad de sentir y expresar emociones, etc.

Sensuales. Los hombres que saben tomarse su tiempo para seducir son irresistibles. Aquellos que derrochan ternura, sensualidad, erotismo, que saben hacerlas sentir bellas y especiales con una mirada de deseo, con un gesto de bondad, con una sorpresa. Por el contrario, les horrorizan los fanfarrones y los narcisistas.

Con empatía. Para muchas, el rasgo más seductor en un hombre es que sepa escuchar, crear un vínculo emocional, demostrar empatía. En definitiva, tener un alto grado de inteligencia emocional sin por ello resultar afeminado o infantil.

Protectores. Es decir, que sepan hacerlas sentir seguras y apreciadas con un gesto, con su forma de tratarlas y tenerlas en cuenta. Hombres que cumplen su palabra y transmiten confianza porque lo que dicen y lo que hacen resulta coherente. Pero no les gustan los acaparadores, los machistas o los celosos.

10 rasgos masculinos que exasperan a las mujeres

Por Paloma Corredor

No nos gusta que no sepan aceptar ayuda ni consejos. Hay muchos rasgos o hábitos masculinos que enamoran a las mujeres, pero también tantos otros que consiguen sacarnos de quicio, crearnos quebraderos de cabeza y hacer que les restemos puntos a nuestros chicos. Estos son algunos de los más irritantes:

Físico descuidado. Un cuerpo perfecto de gimnasio no es suficiente para enamorarnos, pero tampoco los hombres dejados. El pelo sucio, las uñas mordidas, la falta de higiene… Y mucho menos que les parezca divertido eructar o lanzar ventosidades en público.

Egocéntricos. El “Yo, yo, yo…”, los hombres que hablan “para ti” en lugar de “contigo”. Los narcisos que monopolizan la conversación, a solas o en grupo (para engatusar a las mujeres o demostrar lo mucho que saben sobre todo). ¡Y luego dicen que los hombres no hablan!

Fanfarrones. Que se den aires de grandeza por cualquier cosa que hacen, que inflen sus méritos ante el auditorio o se crean superiores a los demás por tener un puesto de responsabilidad o una abultada lista de conocimientos.

Mentirosos. Aunque todos tenemos tentaciones, uno de los rasgos masculinos más dañinos es la tendencia que muchos tienen de negar la evidencia cuando tienen una aventura o están interesados en otra mujer. También, que sean incapaces de expresar los verdaderos motivos por los que rompen contigo.

Que te solucionen la vida. Nada más molesto que un hombre que te diga “A ti lo que te pasa es…”, menosprecie tus preocupaciones o te dé una lista de soluciones a tus problemas cuando se los cuentas porque quieres desahogarte, compartir la información o recibir su apoyo.

Que sean machistas y celosos. Nos gustan los hombres protectores, pero no los que se creen que eres de su propiedad o que fruncen el ceño ante nuestras amistades masculinas, la ropa que llevamos o lo que nos gusta hacer. El paternalismo no es sexy.

Cobardes. Los hombres que no afrontan los problemas ni la responsabilidad de sus actos. Los que miran a otro lado ante la menor dificultad o se comportan como

adolescentes, tratando de caer bien a todo el mundo evitando los conflictos. Peor aún si en plena madurez siguen siendo "los niños de mamá" y corren a su regazo cuando tú te transformas en "la bruja".

Soberbios. No nos gusta que sean incapaces de pedir ayuda, recibir consejo o indicaciones cuando se pierden o no saben cómo hacer algo, convencidos de que los demás pensarán que son menos hombres por dejarse ayudar.

Encerrados en sí mismos. Hombres y mujeres somos diferentes en este aspecto y es importante tenerlo en cuenta, pero ellos pueden llegar a sacarnos de quicio cuando una y otra vez no hablan de lo que les pasa y se empeñan en encerrarse en su burbuja o sentarse en el sofá a evadirse con la televisión.

Vagos. Que se escapen cuando toca ayudar en casa o se limiten a quejarse de su mala suerte en el bar si se han quedado en paro, en lugar de encontrar un trabajo o hacer algo útil.

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