• José Fernando Gómez Rosales

Los conchudos

Conchudo, de acuerdo al Diccionario de la RAE, es un americanismo, y se considera sinónimo de sinvergüenza, caradura. En Ecuador, se puede traducir como desvergonzado, abusivo, descarado.

Entre nosotros se usa también como sinónimo el sustantivo “conchudez” (la que tiene el conchudo), que no encontramos en ninguno de los diccionarios conocidos. Se le dice conchudo al que se comporta con desfachatez, al que obra en provecho propio sin importarle perjudicar a otros. El adjetivo conchudo se originó a partir de concha, si se mira hacia sus sinónimos caradura, descarado y desfachatado, en todos los cuales hay referencia intrínseca al hecho de que la persona de quien se habla, al hacer algo indebido y censurable, mantiene una cara imperturbable, sin enrojecimiento y sin ninguna alteración visible (como ciertos políticos). En otras palabras, el conchudo se aísla, se enconcha (palabra castiza) para hacerse invulnerable, indiferente a lo que puedan opinar los demás.

La palabra concha viene del latín. Originalmente designa la cubierta que protege el cuerpo de los moluscos, formada en su mayor parte por carbonato de calcio. También se da tal nombre al caparazón de las tortugas y de otros animales. Entre sus significados, nos interesan, para el tema que nos proponemos tratar, los siguientes: a) Desplante: acto lleno de arrogancia y descaro. b) Desfachatez. La palabra concho viene del quechua. Es otro nombre que se da al sedimento de un líquido, se aplica también a ‘restos de comida’. De los cinco significados de conchudo que encontramos en el DRAE, señalaremos estos dos: a) Sinvergüenza, caradura. b) Indolente (que no se afecta o conmueve). El Nuevo Diccionario de colombianismos, publicado por el Instituto Caro y Cuervo, nos define, con bastante precisión el significado que se da a los términos concha y conchudo: Veamos: Concha es ‘falta de vergüenza, abuso de confianza’ (en España, frescura). Tener concha es ‘comportarse descarada o desvergonzadamente’. Entre nosotros se usa también, como sinónimo de concha, el sustantivo conchudez (la que tiene el conchudo). Se le dice conchudo al que se comporta con desfachatez, al que obra en provecho propio sin importarle perjudicar a otros. Caradura, descarado y desfachatado, son expresiones que lo describen. Es decir, la persona de la que se habla, mantiene una cara imperturbable, sin enrojecimiento y sin ninguna alteración visible. En otras palabras, el conchudo se aísla, se enconcha (palabra castiza) para hacerse invulnerable, indiferente a lo que puedan opinar los demás. Es también posible que el calificativo de conchudo tenga su origen en la comparación de la persona en cuestión con el concho, materia sólida, a menudo inútil y perjudicial, que se va por sedimentación al fondo de un líquido. Según esta hipótesis, habría comenzado a aplicarse el calificativo de conchudo a aquel que ‘se asienta a manera de un concho’ para disfrutar abusivamente placeres y comodidades a costa de otros. Consideramos que la concha (o la conchudez, como preferimos llamarla) es el octavo pecado capital. Lo primero que debemos tratar de evitar es que nosotros mismos parezcamos conchudos a alguien. La conchudez tiene, como todo, distintos grados; el menos intenso es el de personas a las que se les celebran a veces algunos actos de desfachatez con cierto humor, y hasta con admiración por parte de algunos; el grado más alto es el que podríamos llamar ‘del conchudo de profesión’, que se hace insoportable para su familia, sus allegados y la sociedad en general. Dicho individuo es insaciable: mientras más se le da más exigente se vuelve, y si en algún momento alguien pretende frenarlo, se convierte en blanco de sus insultos y de su maledicencia. Él se cree con derecho a sacar provecho de quien pueda, pero no está dispuesto a dar nada. Quien no cede a sus exigencias es para él un egoísta, así se trate de la persona más generosa.

EJEMPLO: Conchudo: “Después de una -matada de marrano- a la que fue invitado por un conocido de los anfitriones, Fortunato ha resuelto de cuenta propia quedarse a pasar vacaciones en la finca donde tuvo lugar la fiesta. Pasados varios días, uno de los dueños de la propiedad lo interroga con delicadeza: -Fortunato, ¿a usted no le hace falta su familia? A lo cual responde éste, imperturbable: -A mí no mucho…Pero si quieren mandamos por ellos…”

Da alegría saber que entre los miembros de Alianza País si hay gente honesta, que ante las evidencias, han preferido su honor a la partidocracia y se han separado, lo que indica que la conchudez tiene un límite. Es triste ver como con sofismas se pretende engañar al pueblo y hacerlos creer que lo malo es bueno. Las palabras bonitas, los discursos, las arengas, no cambian las cosas. Los hechos son los hechos y no porque yo quiera que eso sea permitido, esto debe serlo. Los actos buenos son buenos y las acciones malas son malas, así queramos pintarlas del color que queramos.

jgomezr@hotmail.com

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