• José Fernando Gómez Rosales

Siembra vientos…

Hace ya unos meses se terminó la década, para unos ganada, para otros, robada. Una década, en verdad dictatorial, en la que se incautó o se hizo desaparecer varios medios de comunicación y en la que sólo se permitía las noticias que el Gobierno quería que se sepan. Si alguien quería hablar más de la cuenta, era silenciado, acusado o perseguido. Cualquier denuncia tenía por respuesta un juicio con indemnización, una persecución o el silencio sepulcral y el olvido. Las demandas estaban a la orden del día. El insulto a los ciudadanos que no aceptaban decir “Sí señor”, era la norma en las sabatinas. Epítetos como “gordita horrorosa” y otros peores eran la forma de referirse a los que no comulgaban con las autoridades. El tratar a los ciudadanos en forma peyorativa y burlesca, parecía mejor que usar los nombres de las personas.

Cuando acabó esa década, el país comenzó a respirar y la ausencia de diálogo se convirtió en una comunicación abierta, pero sin ceder en nada. Se continuó con la misma política, pero permitiendo que los ciudadanos puedan expresarse abiertamente, sin temor a ser vejados, encarcelados, o demandados por cifras millonarias..

El monstruo de la corrupción, que se ha centrado en Glas, por temor a subir en la escala a un nivel superior, se ha cernido en prácticamente todo el Gobierno anterior, gracias a la forma como el ejecutivo anterior trató de defender la inocencia de los colaboradores de su época, tratando de justificar pagos que se demostraron que fueron hechos. Desafortunadamente, las denuncias de Odebrecht, presentadas ante la justicia americana y brasileña, acusa y aunque no se ha podido comprobar lo que en su tiempo reclamaba mi amigo el Dr. Vladimiro Álvarez Grau (¿donde está la plata?), si hay pruebas acusatorias con menciones de quien pidió. A esto se suman todas las denuncias que han venido apareciendo después por otros ilícitos y que aparentemente van “in crescendo”.

El ex Presidente vino a Ecuador hace poco, Planteó luego una demanda ante la OEA, de ilegitimidad, cuando él mismo, cuando era Presidente, acusó a la OEA de inútil. Lógicamente, se la desestimó. Ahora amenaza con venir a hacer campaña por el NO. Creo que si viene, debe ser invitado a permanecer al lado de Glas, hasta que se desestimen las acusaciones que incriminan a su Gobierno. Después de todo él fue quien puso a Glas a cargo de los sectores estratégicos. Al menos éste es el pensamiento, justificado o no, que se escucha en las calles.

“Siembra vientos, y cosecharás tempestades”, dice un sabio, viejo y acertado refrán. Desgraciadamente, con su actitud prepotente y dictatorial, Vicente sembró vientos, odio, resentimientos y llenó de insultos a muchos ecuatorianos y por más belicoso y prepotente que se muestre, cosechará tempestades.

jgomezr@hotmail.com

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