• José Fernando Gómez Rosales

Las falsas revoluciones

Las revoluciones son resultado del reclamo del pueblo contra las injusticias de los que ostentan el poder. Una de las revoluciones más sonadas, fue la revolución francesa, una auténtica revolución del pueblo contra la monarquía imperante, que, con grandes excesos y farras, mantenía al pueblo sumido en la miseria. Sin embargo, fue empañada por algunos que actuaron como dirigentes del pueblo, que pescaban a río revuelto, matándose entre ellos, luego de matar a los gobernantes, para pretender ejercer el nuevo poder. El mismo Doctor Guillotín, inventor de la guillotina, cayó bajo el filo de su invento. Nuestra Revolución de Octubre, revolución pura y noble, que inició la liberación final de lo que fue la Real Audiencia de Quito, fue empañada por la vanidad de las huestes colombianas, con Bolívar a la cabeza (en la gran mayoría de los casos, al llegar la revolución al poder, éste se le sube a la cabeza a los dirigentes, embriaga y dependiendo de los genes ancestrales, convierte al cabecilla en un dictador tirano, o al menos en un prepotente impositivo, como en el caso de Bolívar). Recordemos que Bolívar, en la Constitución Boliviana se puso como Presidente vitalicio y el cargo sería luego heredado.

En los últimos ciento y pico de años, las revoluciones en general, se han ido prostituyendo, dejando de ser revoluciones del pueblo contra los que los gobiernan, pasando a ser revoluciones de amargados y resentidos sociales, o simplemente delincuentes, como líderes de las mismas, que por lo general, con la excusa de defender al pueblo, aprovechan para irse contra el orden establecido, para pescar a río revuelto, hablando de justicia social y aprovechar para llenar sus arcas y las de sus amigos, ofreciendo mendrugos (bonos) a los pobres, y obteniendo dinero por medio de impuestos, esquilmando a la clase alta y a la clase media trabajadora que son los que producen.

Comenzando por la revolución Bolchevique, pasando por la cubana, en la que se asesinó cruelmente, incluso en el paredón, a todos los que pensaban diferente a lo que pensaba su minúsculo grupo (Camilo Cienfuegos entre ellos), a fin de instaurar una dictadura que les permitió una inmensa riqueza (muchísimo más grande que la de los Somoza), a los Castro y su grupillo.

Más recientemente, hemos visto como Chávez y su familia, y ahora Maduro, Cabello y demás secuaces, han pasado a engrosar la lista de las personas más adineradas del mundo, a costa del pueblo venezolano, que ahora se muere de hambre y por falta de medicinas, luego de haber estado por algunos años, viviendo la clase pobre de los mendrugos que dejaban caer como bonos, mientras ellos se enriquecían robando lo que podían y lo que no, de lo que entraba por el petróleo y los sucios negociados.

Estas falsas revoluciones, son en verdad roboluciones. A cambio de puestos en el Gobierno para una pequeñísima minoría (la inmensa mayoría no alcanza ni siquiera a recibir un bono), y la clase alta, la gran clase media y los que aspiran a subir a ella por medio de su trabajo, ven como, para poder mantener esa gorda burocracia, el Gobierno, dizque revolucionario, les roba, inmisericordemente su dinero por medio de impuestos, IVA, ICE y miles de cargos más.

Para poder seguir robando libremente, necesitan perennizarse en el poder, por eso desean crear dictaduras (para imponer su voluntad), o al menos lograr que exista la reelección indefinida para, por medio del fraude, perennizarse en el poder y continuar robando.

jgomezr@hotmail.com

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