• José Fernando Gómez Rosales

El Poder

“Ganarás el pan, con el sudor de tu frente” dice el Génesis que fue la orden que dio Dios a Adán, cuando lo expulsó del Paraíso. Luego vinieron las épocas de las conquistas. El vencedor, el más fuerte, se quedaba con lo del más débil y el mundo siguió avanzando. Con muchas prerrogativas, luego, en las diferentes sociedades, basadas en general en las monarquías, los que estaban arriba, siempre eran los favorecidos y los de abajo sufrían la escasez, el hambre… Vinieron las revoluciones, como la francesa, y el pueblo se levantó contra la oligarquía. Se guillotinó a la realeza y luego vino el ansia del poder y unos mataron a los de arriba, y así. El mismo Dr. Guillotín, inventor de la guillotina, murió guillotinado.

Entrando al siglo XX, en la revolución bolchevique, con el recuerdo de la francesa, el grupo que llegó al poder, comenzando por Lenín y siguiendo con Stalin y demás, no permitieron que eso vuelva pasar. Se restringió la libertad y si alguien reclamaba, era eliminado y luego, en el mundo entero, la ambición de los que llegaban al poder era tal, que muchos querían quedarse en el poder y enriquecerse a costa de éste. Vino por ejemplo en Cuba, el gobierno de Batista, la corrupción y el robo era tan descarados que cuando apareció Fidel Castro en Sierra maestra, el pueblo cubano lo miró como un salvador. Luego empezó la aplicación del sistema comunista y el paredón evitó cualquier insurrección.

Otra modalidad empezó pocos años después al descubrir el nuevo mundo de las drogas. Los narcos empezaron, en forma similar a las mafias en los Estados Unidos en la época del alcohol, a sembrar y procesar droga, un proceso muy lucrativo y para defenderlo se crearon las guerrillas, que empezaron a luchar con las autoridades para mantener el negocio. Algunas autoridades por debajo, ayudaban y este negocio ha prosperado tanto, que en realidad, junto con la corrupción gubernamental, son los dos negocios más importantes del Siglo XXI.

La corrupción gubernamental viene por la ambición del ser humano. Cada uno quiere ser más que los otros y poco a poco se fue perdiendo el respeto, la decencia y el espíritu de justicia, pues si respeto las normas, puedo perder, además el otro va a emplear esos mismos métodos para poder ganar. El Gobierno tiene poder y el que llega al poder quiere vivir bien y ayudar a sus amigos y a quienes lo apoyan. No es ético, pero ocurre. Es decir, hay un grupo favorecido por el Gobierno. La honestidad depende de la persona. .

La teoría socialista, atrae por el significado de justicia social inherente a ella. En teoría es ideal. A ella se opone el afán competitivo natural del ser humano y el espíritu de superación que le es innato. Para contrarrestar ese espíritu, se tiene que luchar contra la individualidad de la persona y eso significa coartar su libertad. Tratar a los seres humanos con igualdad es imposible en la práctica, y en lo que deriva es en que haya un grupo reducido de élite, que tiene todas las comodidades y la gran mayoría reducida a la igualdad, pero hacia abajo, es decir, en la miseria.

La teoría capitalista considera importante el desarrollo y la competitividad del ser humano, valora el emprendimiento, la creación e innovación. La creatividad hace crecer al hombre. Lógicamente el más creativo, el más apto, llegará más arriba.

¿Cuál principio es mejor? Ambos tienen sus defectos y ambos tienen sus virtudes. Lo que en verdad debe importarnos es quien va a gobernar honestamente. Quien va a respetar al ser humano y su libertad, respetar las leyes y la verdadera justicia, quien no va a enceguecerse con el poder y quien dirigirá con mejor sabiduría el país.

jgomezr@hotmail.com

Lo mas Destacado
Reciente
Archivo
Buscar por Etiquetas