• José Fernando Gómez Rosales

El matón del barrio

Desde mucho tiempo atrás se ha conocido a estos especímenes qua abusan de los temerosos, de los débiles, de los tímidos, de los tranquilos. Son los que en sus etapas iniciales, hacen bullying, que se creen superiores porque se imponen a los demás. En general, las personas racionales, evitan la relación con ellos, y un grupo, que puede ser numeroso, se une a ellos y los consideran como líderes, muchos de ellos, como defensa contra su matonería, o para formar parte de su banda y ser protegidos.

Cuando ellos descubren una forma de enriquecerse, emprenden en ese tipo de negocios. Así se formas las organizaciones criminales, como los Mara salvatrucha y otros grupos delincuenciales y así se empiezan a organizar las bandas de narcotráfico, las guerrillas como las FARC, Alfaro vive, carajo, Sendero luminoso, ELN, y demás.

Estos grupos, para poder delinquir, tienen que crear pánico en la sociedad. En esa forma, la población no los denuncia por miedo a represalias, lo que los convierte en grupos de desalmados (sin alma), que matan por el placer de matar. Para ellos, están defendiendo su negocio y no quieren perder sus ganancias. Su negocio es tan lucrativo, que no tienen empacho por matar a quien sea, que sea para ellos una amenaza para su lucrativo negocio. Volar cuarteles, silenciar soplones, y provocar pánico poniendo bombas o asesinando personas, sin importar cuantos mueran.

Estos elementos antisociales, son los que provocan lo que estamos viviendo ahora. Pero hay otro grupo aún peor, y son los que se meten a política y al llegar al poder, con engaños, se compran al pueblo con promesas y dando regalías, bonos, etc., engañando a la población, para poder llenar sus arcas y las de sus amigos y compinches, formando un enramado delictivo, poniendo a varios miembros de su grupo entre las autoridades de control, para así defenderse de cualquier ataque. Ésta gente, no contenta con eso, empieza a minar las autoridades de control, a desmantelar las Instituciones de defensa del Estado, para favorecer a los otros grupos delincuenciales y subversivos, de modo que reine el descontrol, el asalto y el robo.

Si alguien se opone a su accionar, ellos lo atacan (la mejor defensa es el ataque), le siguen juicio, lo persiguen, lo encarcelan y si es necesario lo eliminan, asesinándolo. El crimen quedará en la impunidad, pues no pasará de las investigaciones preliminares. El pánico a la persecución, hace que los opositores se callen y ellos pueden entonces actuar a sus anchas, permitiendo el enriquecimiento ilícito de sus amigos y parientes.

Gracias a esta trama, estamos como estamos. ¿Podrá el actual Presidente, que es del mismo grupo e ideología política, romper las cadenas, liberarse y actuar como corresponde? Espero que sí. Ha visto a donde nos ha llevado el desempeño del grupo y creo que, si es un hombre honrado y capaz, sabrá romper las ataduras con el pasado, y restaurar el orden y la paz en nuestra nación.

¡Los matones de barrio deben desaparecer! Necesitamos hombres de bien, que tomen la posta y defiendan a nuestra nación. Hemos visto cómo han actuado estos grupos en otros países, como se ha destruido naciones por la imposición de la fuerza y el robo descarado. ¡Es hora de un cambio!

jgomezr@hotmail.com

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