• José Fernando Gómez Rosales

Las falsas verdades

En todas las épocas han existido criminales, abusadores, prepotentes, crueles, sanguinarios, etc. El mundo ha tenido que continuar pese a ellos y en general, ha reaccionado poniéndolos a un lado y señalándolos, cuando se retorna a la normalidad. No es necesario hacer un recuento, pues todos recuerdan las tragedias que se vivieron.

Pero últimamente, el cinismo y las falsas verdades, han sido la norma para el comportamiento humano. En varias partes del mundo se ha visto gobernantes que dicen y se desdicen, que creen que porque una mentira se repite mil veces, ya se convierte en verdad. Muchos de ellos, sin cambiar el rostro, escuchan desmentirlos, contestan someramente y continúan luego con sus falacias, defendiendo lo indefendible, engañando al pueblo ingenuo. No sólo en América latina, en todo el mundo, y es que los intereses económicos llegan a ser tantos que se convierte en realidad ese viejo refrán que indica que “por la plata, baila el perro; por el oro, perro y perra.” En América latina, la droga y la corrupción están llevando a destruir las naciones. Los narcoterroristas no tienen empacho en mandar a asesinar a quien sea para continuar con su execrable negocio. En los países del primer mundo, los intereses económicos priman. Los principales productores de armas, son los que guardan la paz mundial. Es muy difícil que prefieran la paz, que continuar con su sucio negocio. Por otro lado, los intereses petroleros, de mercado, y varios intereses más, se pueden ver afectados por tal o cual pacto entre naciones. Cada cual guarda sus secretos, muestra una cara, se queja de las acciones de los otros y busca por debajo, sacar ventaja de cada situación.

Nadie se preocupa de la verdad. Cada uno se preocupa de SU verdad y no tiene ningún empacho en mentir, en falsear los hechos, usar falacias, para obtener el beneficio que cree que le corresponde. Nadie cree que el otro puede tener algo de verdad. Todos creen que son los dueños absolutos de la verdad y desconfían de lo que el otro dice. Hace varios años hice un curso de Covey sobre “los siete hábitos de las personas altamente eficaces” y me gustó mucho el tema de ganar-ganar, es decir que en una negociación las dos partes deben salir contentas para que sea un buen negocio. ¡Ambos ganan! Luego, en el Programa de Alta Dirección Empresarial, en el curso de negociación, se me enseñó que cada uno debía llevar un esquema de hasta donde se podía aceptar una negociación y tratar de sacar la mayor ventaja posible. ¡Un buen negociador es el que saca más ventaja! Yo comprendo que cuando hablamos de negocios (dinero), se pueda pensar en esa forma. En el negocio, solamente está en juego la parte económica. Desgraciadamente, cuando se trata con seres humanos, no es moral este tipo de negociación, por lo tanto, es inmoral poner el punto económico como prioritario, y es absurdamente inmoral que se falsee la verdad, que se mienta, o que se invente excusas para tal o cual acción. La parte económica NO PUEDE PRIMAR CUANDO ESTÁN EN JUEGO VIDAS HUMANAS.

Ojalá los narcoterroristas y los Gobiernos piensen y actúen respetando el principio de GANAR-GANAR, cediendo cada uno hasta lo máximo para llegar a un acuerdo de paz, para la tranquilidad del mundo.

jgomezr@hotmail.com

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