• José Fernando Gómez Rosales

Guayaquil y el futuro

Nuestro Alcalde, en su discurso del 25 de Julio, nos recordó que este será el último 25 de Julio que celebrará con nosotros, como Alcalde. En verdad, hemos tenido, a Dios gracias, un período de algunos años de tranquilidad y bienestar en la Ciudad, gracias a los períodos, primero de León Febres Cordero y luego de Jaime Nebot, como Alcaldes de nuestra Urbe. Un período en los que se tuvo, sobre todo al comienzo, que actuar con mano firme, para desaparecer la corruptela que estaba entronizada y de la que nadie nos podía librar, hasta que León tomó las riendas y acto seguido, Jaime tomó la posta y con decisión firme, ambos corrigieron el rumbo y evitaron que la barca tropical (como le puso el poeta español, Manuel Benítez Carrasco), zozobrara.

En verdad hay mucho que decir de nuestra hermosa y pujante Ciudad. La cantidad de obras, la limpieza, el adecentamiento y el cuidado de sus calles, la creación y preservación de las áreas turísticas, el encanto de sus barrios, la organización y el servicio que se presta a la ciudadanía, la forma transparente de llevar las cuentas, informando a todos los ciudadanos sobre ellas y miles de obras más, hablan de las maravillas que se pueden lograr y que se han logrado, gracias a una administración honesta continua (lo que no ha sucedido con el Ecuador).

Si quisiéramos encontrar un defecto, éste no es culpa de la alcaldía, sino del Gobierno. Ya desde hace algunos años, se aprobó y se habla de Guayaquil Metropolitano, que involucra Durán, Samborondón y creo que también al menos, parte de Daule. Hubiera sido maravilloso unificar todo el Guayaquil Metropolitano y hablar de este Guayaquil glorioso con todas sus partes integradas como un solo bloque.

Ahora viene un dilema para los guayaquileños. Al no poder continuar la obra nuestro Alcalde, ¿quién continuará llevando el timón de nuestra Ciudad? Es necesario, imperativo, que la persona que continúe al mando, siga el mismo derrotero que estamos siguiendo. Dice un viejo y sabio refrán que “vale más malo, pero conocido que bueno por conocer”, y más en este caso en que ya se ha demostrado que lo pasado no es malo, pero conocido, sino bueno y reconocido,

Creo que es necesario que nuestro Alcalde sea quien proponga y asesore a la persona que continuará su labor, y todos los guayaquileños, al menos, los guayaquileños de corazón y conscientes, votemos unidos por esa persona.

Por otro lado, ¿qué va a ocurrir con nuestro Alcalde cuando deje sus funciones? Sería una pena que el Ecuador pierda la oportunidad de oro, de poder tener en la Presidencia de la República a una persona que ha demostrado poseer el don de mando racional, es honesto y sin rasgos de megalomanía, condiciones que deberían ser indispensables para dirigir un país por el rumbo del progreso y el desarrollo. Es un hombre probado, que durante varios años ha demostrado su valía. Me permito pedirle a Jaime Nebot Saadi, que se postule para la Presidencia de la República y logremos que el Ecuador, así como él lo logró con Guayaquil, avance por el camino de la bonanza y el desarrollo. ¡El Ecuador lo necesita!

jgomezr@hotmail.com

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