• José Fernando Gómez Rosales

Elecciones: ¿Simpatía, Capacidad u Honradez?

Regularmente, en los países democráticos, hay elecciones. Incluso las hay, en los que se dicen democráticos, como Cuba, Rusia, China, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y hasta hace poco, también en Argentina y Ecuador. Hay entre el último grupo y los primeros, una diferencia abismal: una cosa son elecciones libres y otra, completamente diferente, las elecciones de papel, en la que los resultados se conocen desde antes de la votación. Aquí me voy a referir a los países en los que se realizan las elecciones que se conoce como elecciones libres; en los otros, llámenlos como quieran llamarlos, podía no haber elecciones y el resultado es igual.

En los países en los que se realizan las llamadas elecciones libres, cada cierto tiempo se escogen las dignidades, tanto seccionales como nacionales. En general no hay mayores trabas para candidatizarse, aunque ahora último se está hablando de que los candidatos deben tener título de algo, o requisitos de tal o cual característica, lo que lleva a debates sobre el tema. En nuestro país, como consecuencia del último atraco, se ha prohibido la reelección por más de una vez. En Brasil, si es convicto con sentencia de cárcel, no puede candidatizarse (Lula es la excepción), y puede haber miles de requisitos más, de acuerdo a la nación donde se elige.

Es curioso, pero uno de los problemas de la democracia, es que en la elección votan, como debe ser, todos los habitantes. En algunos países, la sensatez hace que la elección sea optativa (tú decides si vas o no a votar), en otros, como Ecuador, el ciudadano debe votar, o deja de ser ciudadano.

A fin de que la elección sea democrática, al menos en Ecuador, el Estado da a los partidos que ponen los candidatos dinero para que la propaganda sea equitativa.

Indudablemente al votar todos y al haber igual gasto en propaganda, la persona que va a salir electa, es la más simpática, la que atrae más votantes, no importa que sea un cretino, un ladrón o un demente. No se elige por capacidad, por honradez, no se elige integridad, por conocimientos. No se elige pensando que persona será más útil para el país. En realidad lo que se elige no es un Presidente, sino un payaso de circo, quien nos hace reír y gozar más.

Para votar se necesita madurez. Es muy importante, al momento de elegir, ver quién es la persona. Se debería saber cuanto ha producido para el país, cuanto ha pagado de impuestos, como ha sido su comportamiento social y familiar. ¿Ha sido un sapo vivo que ha vivido de los demás? ¿Qué servicios ha prestado a los demás? ¿Ha sido un hombre decente?

En los momentos actuales, ha aparecido una nueva profesión y tiene mucha gente que quiere trabajar en ella, por lo lucrativa que es: ¡LA POLÍTICA! ¡Todos buscan vivir de la teta! He estado viendo en los diarios cuando sacan, lo que han pagado de impuestos los candidatos, antes de ser electos y muchos de ellos, nunca han pagado nada. ¿Qué va a hacer en el puesto al que aspira llegar? ¡Simple, ROBAR! ¡Arreglar el problema económico personal, no el del país!

Debemos tener en cuenta estos aspectos, antes de pensar en por quién daremos nuestro voto.

jgomezr@hotmail.com

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