• José Fernando Gómez Rosales

La despenalización del asesinato

Siguiendo la corriente mundial de impunidad al delincuente, Ecuador no podía quedarse atrás. El inmoral Gobierno de la década robada, implantó tantas dificultades para la justicia, basada en sofismas, que prácticamente son los delincuentes los que salen beneficiados y los afectados deben aceptarlo.

El Gobierno actual (a mi modo de ver, simplemente una prolongación de “la misma m… con distinta mosca”), se siente impotente para cambiar lo que dejó establecido el nefasto gobernante anterior. En realidad, aunque ha habido algunos cambios, la misma trinca sigue manejando el país.

La Asamblea entró a decidir (creo que aún no han tomado la decisión, por eso escribo) si en algunas circunstancias el aborto no natural (que se viene por sí solo), podría dejar de ser penado por la ley.

Comprendo la angustia de algunas mujeres y de algunas parejas, que han tenido un romance y como consecuencia, la mujer quedó embarazada y no quieren afrontar el problema, ya sea por la sociedad, las amistades, sus matrimonios, etc. Entonces, la solución rápida y fácil, es el aborto. Si no quieres afrontar la espada de Damocles, puedes quedar con la duda tomando la píldora del día siguiente. Así no sabes si asesinaste o no a tu hijo. Solamente disparaste y te queda la duda si lo mataste o no.

Desde el momento en que el espermatozoide entró al óvulo, inmediatamente se transforman en la célula germinal y ya pasaron a ser un ser humano. Esa célula se reproduce automáticamente millones de veces, diferenciándose luego en las células de los diversos órganos y partes del cuerpo, para formar el ser humano completo, que, al terminar su gestación, será como uno de nosotros.

De acuerdo con las leyes en todo el mundo, no sólo en nuestro país, sino en todos, matar un ser humano es considerado un asesinato. ¿Puedo yo matar a un ser humano por ser discapacitado? ¿Por tener parálisis cerebral? El hecho de que yo sea su madre o su padre, ¿me da derecho a decidir sobre su vida? Hasta donde sé, el nuevo ser humano, no tiene todos los cromosomas de su padre o de su madre,

sino tan solo el 50% de los cromosomas de cada uno de ellos. ¡Es, pues, un ser humano del todo diferente a su padre y a su madre, e incluso, a todos sus hermanos, pues en cada espermatozoide y en cada óvulo, los cromosomas que lo conforman pueden ser diferentes!

¿Con qué derecho puedo yo, o usted o cualquier persona, decidir sobre la vida de otro ser humano? ¡Legalmente es un homicidio y para cualquier religión, también lo es! No es cuestión de si soy católico o no, es simplemente que soy un ser humano y estamos hablando de asesinar a otro ser humano.

Un punto más: ¡Acabo de ver en una foto la nueva cédula de identidad en Ecuador! Me veré obligado a que, cuando mi cédula expire, seguirla usando, ya que no puedo aceptar que yo ya no tenga sexo, sino género. Hasta donde sé, género tienen las telas, que pueden ser de algodón, de seda, de poliéster, o lo que sea, pero los seres humanos tenemos sexo y no género.

jgomezr@hotmal.com

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