• José Fernando Gómez Rosales

La Ipecacuana

Una de las sustancias que se usaba en medicina para provocar el vómito en los pacientes que habían ingerido algún veneno no cáustico, o habían tomado una dosis excesiva de algún medicamento, era el jarabe de ipecacuana, el cual produce vómitos vigorosos en forma rápida. Se obtiene del rizoma seco y raíces de la carapichea Ipecacuanha. En la actualidad, siendo un producto tóxico, ha sido reemplazado por medicamentos más efectivos, o el uso del carbón de leña activado.

En realidad, el contubernio que nos quieren vender como bronca entre Lenín Moreno y Rafael Correa, es una mezcla muy fuerte de Ipecacuana. ¿Cuántas denuncias hay que, por lo que presentan los fiscales, aparentemente demuestra el asalto salvaje a las arcas del Estado? ¿Cuántas personas, al iniciarse las investigaciones han huido del país, incluso estando con grillete electrónico, sin que las “autoridades” se den cuenta? ¿Cuánto se ha recuperado de los robos probados? ¿No será que están engañando al pueblo haciéndole creer que se está investigando algo? Hasta donde se puede ver, parece que estamos observando “la misma mierda con distinta mosca”.

Se ha hablado que va a venir una comisión internacional a revisar todo para recuperar el dinero, y luego hablan de nuevos arreglos para vender las Empresas estatales del país. ¿Dónde está la comisión? ¡Mucho ruido y no hay nueces!

Mientras tanto, ellos siguen acusándose mutuamente y los cambios son sólo en las figuras secundarias. Se sigue reciclando al mismo grupo, premiando con puestos diplomáticos a todos los que ya hay que eliminarlos por estar demasiado expuestos y cambiando a los menos importantes, pero nunca a los que tienen que ver con la justicia. Como diría el Chavo del Ocho: “Fue sin querer, queriendo.”

Si existiera algo de dignidad, debería prohibirse la candidatura de todas las personas que han estado enredadas en el Gobierno y llamar urgente a elecciones, traer una compañía internacional a hacer una auditoría general del país y sancionar, con todo el rigor de la ley a los corruptos. No es cuestión de quién disimuló mejor o peor su robo.

El efecto de la Ipecacuana, que debería haberse producido en los delincuentes, para que vomiten y devuelvan lo robado, y paguen por lo malversado, lo que ha provocado es náuseas y vómito en los ecuatorianos, que vemos y olemos la podredumbre en que, al menos aparentemente, se ha convertido el país.

jgomezr@hotmail.com

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