• José Fernando Gómez Rosales

El denominador común

Lo que ocurre en el mundo, tiene un denominador común: El pánico, el terror, la opresión, el abuso. Se ha perdido el respeto. Estamos viendo como las grandes potencias, con la excusa de salvar al mundo contra los terroristas y contra las armas químicas, atacan o defienden naciones, según su conveniencia. Hemos visto como el Presidente colombiano le entrega su país a las FARC y pretende que estos se vuelvan ciudadanos, ante la promesa de ellos, de dejar las armas (lo que sí hace un pequeño grupo, ya que la mayoría, se auto-clasifican como disidentes, o se pasan al ELN para continuar sembrando el terror y manejando su execrable negocio de narcotráfico y guerrilla. También hemos visto como el ex presidente ecuatoriano parece que recibió plata de las FARC para su campaña, a cambio de retirar la base de Manta, y a los guardias que no colaboran permitiendo el paso de la droga.

Es indudable que muchos de los comentarios que corren son falsos, pero poco a poco, van saliendo más cosas y en algunos casos, no habría explicación lógica, si no aceptamos esas noticias. Lo que ocurre en Venezuela, en Nicaragua, en México y en otros países de centro América, lo que pasó en Argentina, Brasil y Bolivia, los asesinatos entre sicarios, las guerras de poder entre estos mafiosos, la forma como se maltrata al pueblo, como se lo mata de hambre, de falta de medicinas y de escasez, la represión salvaje a los que reclaman, los conatos de guerra entre potencias, demuestran lo que está pasando con el mundo. ¡Impera la ley del más fuerte! Incluso vemos como la mayoría se va en contra de la razón, cuando en Ecuador, se forma una mayoría en la Asamblea para impedir que se investigue irregularidades y dolo. Los que se defienden, esgrimen el argumento de que ellos son menos pillos que los que los acusan y creen que con eso, quedan libres de toda culpa. Unos sacan a relucir vídeos y grabaciones de los otros demostrando o queriendo demostrar que son perseguidos. No preocupa demostrar que soy honrado, sino que el otro es más pillo que yo.

Mucho me temo que todas las investigaciones terminen en nada. La sensación que le queda a la gente racional, es que no se puede confiar en nadie. El pueblo llano se encuentra dividido, porque lo que prima es el fanatismo.

Hace falta un reencuentro con la moral, con el respeto, con las buenas costumbres. A nadie le importa que lo acusen de ladrón o de lo que sea. ¡Basta ya de abusos! ¡Respetemos y respetémonos! Seamos congruentes con lo que somos. Respetémonos a nosotros mismos. ¡No permitamos que el mundo nos haga cambiar hacia lo malo!

jgomezr@hotmail.com

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