• José Fernando Gómez Rosales

¿A dónde queremos llegar?

Redacción Médica ecuatoriana, indica que varias organizaciones de mujeres en Ecuador, Guatemala y Nicaragua han iniciado un litigio en el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en contra de sus países por atentar contra los derechos de varias niñas que fueron violadas y forzadas a la maternidad. Ellas denuncian que el incesto es un problema grave y que hay poco que se ha hecho para enfrentar el embarazo infantil.

Efectivamente, el embarazo infantil es un problema social en los países tercermundistas por las políticas erradas, no médicas, sino del sistema de educación y la política de Estado. La forma como se quiere adoctrinar a los niños y jóvenes, tratando de inducirlos a un adelanto en los estímulos para una vida sexual activa, la poca o ninguna censura para los programas de televisión, la libertad indiscriminada para el internet (debería haber un control para que desde el Internet gratuito no se pueda entrar a los canales de pornografía), la misma prensa escrita, que parece solazarse describiendo, a veces con lujo de detalles los escándalos, son algunos de los problemas que debe enfrentar nuestra sociedad.

¡El libertinaje sexual que se vive actualmente es bastante más complejo que lo que creen las activistas! ¡La calentura no está en las sábanas! Es la mente del pervertido, son los textos de enseñanza escolar, las drogas y el libertinaje actual, la moda indecente y todo lo descrito arriba, lo que nos lleva al sitio en que nos encontramos.

Pensemos un momento: En la noticia exponen que Virginia Gómez de la Torre dice que “el sistema de salud reacciona con perversidad frente a estas niñas, porque las obliga a parir de un violador. Incluso las investigaciones que hemos hecho determinan que el sistema de salud les coloca un implante para devolverlas al espacio de la violación y no se embaracen de nuevo”. ¿El derecho de la mujer sobre su cuerpo, es mayor que el derecho a la vida que tiene el ser humano no nacido, solo porque éste no tiene voz?¡Que tamaña estupidez!

No es el sistema de salud, es la inoperancia del Gobierno, el descontrol en la enseñanza, y la perversidad de estas activistas a las que la vida humana les apesta y piensan que con legalizar el asesinato de los no nacidos se acaba el problema.

¡El problema es de educación! ¡Si se enseña lo malo, se logra lo malo! ¡Se cosecha lo que se siembra! Hemos llevado a la humanidad, desde los sesenta, a una vorágine de droga, sexo y desenfreno y ahora queremos solucionar las consecuencias de lo que hemos hecho. Son sesenta años a los que hay que ponerles un ¡ALTO! ¡Necesitamos regresar a la cordura! ¡Cada vez, salen más sofismas, tratando de convencer a la humanidad que lo malo es bueno!

Ahora quieren el “marimono” entre personas del mismo sexo, Hombres transformados en mujeres y mujeres transformadas en hombres, ya han logrado que el matrimonio sea obsoleto, y ahora quieren que el asesinato sea legal cuando me conviene. Es decir, queremos destruir la sociedad, destruyendo la familia. ¿A dónde queremos llegar?

jgomezr@hotmail.com

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