• José Fernando Gómez Rosales

¿Por qué estamos como estamos?

Saltan por todos lados las denuncias de coimas, sobornos, engaños, robos y cuanta porquería aparece. La pregunta es: ¿Por qué hay tanta corrupción? ¿Ahora todo el mundo es corrupto? Me acuerdo del Padre González Poyatos, brillante Jesuita, que lo explicaba claramente con el ejemplo del blanco y negro: En un retiro nos hablaba de la moral y lo comparaba con lo blanco y negro. Si el blanco es bueno, y el negro es malo, la moral es fácil: lo blanco es moral y lo negro es inmoral. El problema está con los tonos grises, pues hay desde el blanco casi gris hasta el gris obscuro, casi negro retinto.

En la vida diaria, nos movemos entre el blanco inmaculado, hasta un tono de gris que, dependiendo de la persona, puede ser más o menos obscuro.

Expliquemos con ejemplos: En mi profesión de Médico, hay laboratorios y Centros de imágenes, por poner un ejemplo, que pagan al médico que les deriva a sus pacientes un porcentaje del valor de los exámenes, lo cual es una forma de conseguir clientela que, a mi modo de ver, no es honesta. Dependiendo de la obscuridad del gris, el Médico a veces, rechaza los exámenes que no sean de ese laboratorio, o pide más pruebas y exámenes de los necesarios, para que su remuneración sea mayor. No encuentran nada malo en ello, pues el paciente necesita esos exámenes y pruebas y si hay alguno extra, sirve para corroborar que está en buen estado. En los momentos actuales, el laboratorista, ya no realiza los exámenes. Él pone la sangre en una máquina y ella sola procesa todo y entrega un resultado escrito. Es decir, todos los laboratorios desde hace varios años lo hacen igual. Son pocos los lugares que tienen máquinas inferiores, pues las consiguen en comodato, es decir no hay inversión. Hay Laboratoristas conscientes que, al revisar los resultados, si encuentran alguna cifra anormal, repiten el examen o lo hacen manualmente para comprobarlo. No hay muchos, pero sí los hay. Se paga por llevar pacientes, por derivar pacientes y en esta forma se maneja. En otras profesiones dependiendo de lo que se mueve, se dan rebajas por los materiales o hay cualquier otro tipo de ganga para el contratista, para que me compre a mí y no a otro. Esta es la forma como se mueven los negocios.

En política, el asunto es más grave. Primero el cliente es el Estado y la coima está establecida y va a depender de la oferta. Si quieres que te la adjudique solamente, es el 15%. Si quieres que los fiscalizadores no se metan, para que puedas poner chatarra es 40%, es decir, depende de cómo lo deseas. De modo que, como es el Gobierno, el robo no se lo haces a una persona y los resultados se ven más tarde y ya no hay derecho al pataleo. La otra forma es el sobreprecio que se paga o las rebajas, o cuando se cobra.

¡Esto es lo que ocurre en la sociedad! Si nos desenvolvemos en esta forma normalmente, cuando se le roba al Estado, porque eso tiene una sola palabra que lo describe, cuando se trata del Estado, que se llama “¡ROBO!”, si yo estoy en uno de los tonos más grises, soy más tolerante y reclamo menos.

jgomezr@hotmail.com

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