• José Fernando Gómez Rosales

Las tres bellezas de la mujer 2 (El culto al cuerpo)

¡Cierto! Una mujer bonita atrae la mirada de todas las personas. ¡Nadie puede dudarlo! Y en la actualidad, la perfección física de la belleza ¡es posible! Cualquier mujer que quiere cuidar su belleza y destacar por su hermosura, puede lograrlo.

En primer lugar, toda mujer es bonita, y la juventud asienta su belleza y la destaca. Indudablemente la cirugía plástica ayuda. Ahora, no sólo las mujeres, sino también los hombres se dejan atrapar por la vorágine del culto a la belleza, y pasan por el quirófano para mejorar su físico. A esto hay que añadir los implantes y rellenos, bótox y demás. La tercera arma son los cosméticos, los arreglos del pelo, postizos, tintes, pelucas, limpiezas de cutis y más, que transforman a una rubia seductora en una morena escultural. La cuarta es el gimnasio y los ejercicios, que van dándole un tunning perfecto a su figura. La quinta son los masajes y moldeamientos de la figura y de la estética de la cara, para lucir aún más atractiva y bella. Por último, la ropa, los postizos, las prendas que destacan las partes más bonitas de su cuerpo, las falditas, y las prendas exteriores que destacan su figura, convirtiéndolas, ya no en una Venus de Milo, pues el concepto de belleza femenina ha cambiado y la figura llenita, que atraía antiguamente ha sido sustituida y destronada totalmente por el aspecto atractivo de la mujer moderna, que exhibe sus curvas, atrayendo la mirada no sólo de los hombres, sino también de las mujeres, que quieren también lograr esa figura perfecta.

La belleza física de la mujer es ahora posible para cualquiera que la desee y abundan los ejemplos que atraen. Hasta se ha creado una nueva profesión para estas bellezas: ¡las impulsadoras! Con su curvilínea figura, ya sea por retoques de bisturí, por ejercicio, por la ropa que arma y oculta o destaca, por las plataformas que las hace más altas y destacan el “derriere”, por los cosméticos que ocultan sus pequeños defectos, e indudablemente por su sonrisa seductora que no debe ocultarse nunca, atraen la mirada y seducen a todo el que las mira y admira.

¡Ya no existe mujer fea! El culto a la belleza física ha logrado convertir un palo de escoba y una masa informe en figuritas de porcelana que atraen la mirada de todos, gracias a estas técnicas que las convierten en atractivas y deseadas.

Volviendo al tema de las tres bellezas de la mujer, cuesta bastante más esfuerzo la preparación para alcanzar la segunda belleza. No es cuestión de ser estudiada, viajada, o poseer conocimientos, es el “charm” de ser encantadora, simpática, prudente y agradable. La belleza que da la cultura sin ostentación, la educación, la sencillez, indudablemente son necesarias para conquistar el corazón de un hombre de verdad.

La belleza más importante, es la más difícil de conseguir. ¡La belleza del alma! ¡Con esa belleza se nace!, pero debe ser cultivada y es el hogar el responsable de su preservación. Es la ternura interna la que mueve a estas mujeres. La dulzura de su trato, la comprensión, la integridad, su diálogo suave y cariñoso, su rectitud, su espiritualidad, su temperancia, ellas son las que dan al alma de su pareja, la alegría de lograr encontrar el cielo, aquí en la tierra.

jgomezr@hotmail.com

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