• José Fernando Gómez Rosales

Vivir con Dignidad...Morir con Dignidad

El ser humano es un ser digno y debe ser tratado siempre como un ser digno, respetando siempre su dignidad, los demás seres humanos. El Fanatismo de las ideas, lleva a veces a los seres humanos a irrespetar a sus congéneres, y a mantener vidas artificiales en cualquier circunstancia. Hay que saber darle a la muerte, su espacio. Nadie en la vida es eterno. Todos los seres humanos, tuvimos un principio y tendremos un final en algún momento, y debemos respetar, tanto el inicio, como el final de nuestras vidas y de las vidas de los demás seres humanos.

Si una persona que tiene una enfermedad incurable, que está avanzando y lo tiene al borde de la muerte, que continúa y lo tiene ya con vida artificial solamente, aunque sea joven, no tiene sentido prolongar su sufrimiento y su agonía, sólo por el cariño que le tenemos. ¡Pensemos en él! Permitámosle que deje este mundo y que entre al maravilloso mundo que nos espera después de la muerte.

Si es una persona joven, incluso una persona que está cerca de los setenta años, que ha tenido un accidente y está en coma, creo que debe hacerse todo el esfuerzo por mantenerlo con vida. Aún puede recuperarse y ser útil a la sociedad y a su familia, incluso si queda discapacitado.

Si una persona mayor, que no ha sufrido un accidente, y lo que tiene es una enfermedad que va avanzando, que tiene tomados órganos vitales, y necesita para continuar con vida, ya sea respirador, o drogas, que si se retiran, muere, por favor, ¡déjenla morir en paz! ¡Dios la quiere a su lado! ¡No le impidamos su viaje a la vida eterna! Ya sabemos que no se va a recuperar. ¡No tiene sentido ventilar un cadáver! No seamos criminales manteniéndola con vida artificial. Respetemos la vida y respetemos la muerte.

Otro punto que debemos tener en mente, es la muerte cerebral. Si el paciente no tiene ondas cerebrales y por más que pasa el tiempo, continúa igual, no tiene sentido ventilar un cadáver, a menos que sus órganos vayan a ser usados para trasplante.

No interfiramos tampoco contra la vida, como cuando se asesina a niños que aún no han nacido y su nacimiento será un estorbo para su madre o para su padre, o porque no era deseado. ¡Ese niño SÍ tiene derecho a vivir! ¡Sus padres no tienen derecho, ninguno de los dos, para asesinarlo!, pero tampoco interfiramos contra la muerte de un ser querido, que ha vivido y que ha cumplido su ciclo de vida, cuyo cuerpo, agotadas todas sus fuerzas, se encuentra inconsciente, respirando con máquinas, que si se retiran, deja de respirar, o con drogas, que al ser retiradas, su corazón deja de latir.

jgomezr@hotmail.com

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