• José Fernando Gómez Rosales

Tolerancia y mayoría

Una cosa es tolerancia y otra, completamente diferente, es querer pasar por mayoría lo que es minoría.

Estoy completamente de acuerdo con la tolerancia. Nadie debe ser discriminado por color de piel, raza, sexo, posición económica, trabajo, ideas, belleza, tamaño, preferencias sexuales, por características o defectos físicos, pero todos, absolutamente todos, tenemos la obligación de respetarnos mutuamente y de respetar las normas morales establecidas, que garantizan la libertad individual, de credo, de pensamiento, porque todos tenemos derechos, aunque algunos, que creen firmemente en sus derechos, se olvidan que para tener esos derechos, todos tenemos también, obligaciones. Si yo quiero ser respetado, tengo la obligación también, de respetar la misma libertad en los demás, de otro modo, es un abuso de unos sobre otros, lo que lleva al caos cualquier relación.

El respeto incluye el respeto a la integridad de los demás, el respeto a sus vidas, a sus cuerpos, a sus deseos. Nadie puede, ni debe obligar a otra persona a hacer algo contra su voluntad. Todos tenemos, así mismo, que controlar nuestros apetitos descontrolados, porque cada ser humano tiene los mismos derechos que los demás seres humanos y si quiero tener estos derechos, debo también respetar los derechos de los demás.

¡Yo puedo hacer lo que yo quiera, siempre y cuando no haga con ello, daño a nadie! Mi derecho termina donde empiezan los derechos de los demás y viceversa. Es la regla del respeto humano.

La imposición de una forma de pensar, como ocurre en el socio-comunismo, es el abuso del más fuerte sobre el más débil, por eso, para que funcione, tiene que estar en el poder. Ya lo vivió Rusia, hace más de 100 años. Corea del Norte hace más de 70, Cuba hace casi 60, China, y lo están padeciendo Nicaragua, Venezuela, próximamente Argentina y aún no nos damos cuenta, porque la prensa en esos países está restringida. Sólo se puede publicar lo que el Gobierno dice, como ya lo vivimos en el Ecuador durante los fatídicos peores 11 años de la RC. Ahora, con el cambio de timón de la misma mafia, tenemos libertad para hablar, pero el Gobierno es sordo al clamor ciudadano (oigo, pero no me importa), y continúa haciendo su voluntad, e imponiendo, por medio del fraude, el regreso de la mafia que vivimos todos estos años.

Muy sutilmente se mantiene en puestos claves, gente de la mafia correísta para lograrlo, y nosotros, como ciegos, vamos siguiendo el camino trazado, aceptando que continúen reclutando gente sin moral para los puestos que van a manejar las elecciones. No cabe duda que seguimos enterrados en el mismo pantano (la misma m…. con distinta mosca).

Desgraciadamente la mayoría ecuatoriana ya ha sido cebada por las mafias, lo que impide que puedan ver el camino por el que vamos, inocentes, al despeñadero.

Es necesario que nos unamos para defender la patria y el futuro de nuestros hijos. No podemos seguir permitiendo que se vaya destruyendo el país, que el camino a seguir sea el de la corrupción y el robo. Tenemos que despertar y reclamar, antes que sea tarde.

jgomezr@hotmail.com

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