• José Fernando Gómez Rosales

¿A qué llamamos honradez?

Leo en el diario, como titular, la expresión del expresidente Rafael Correa diciendo: “Nosotros somos gente honrada”, y más adelante, leo las acusaciones en contra de él y su grupo, por asociación ilícita, cobro de coimas, sobreprecios, arreglos, ventas a dedo y más, y me pregunto: ¿Qué es honradez? ¿Cuántos tipos de honradez hay?

De acuerdo con la RAE, honradez es: “Rectitud de ánimo, integridad en el obrar” y Recto es: “Dicho de una persona: Severa, consigo y con los demás, en el cumplimiento de normas morales y de conducta”.

A menos que queramos crear otro tipo de moral, o de conducta, la regla es estrecha y su cumplimiento, obligado.

Hay reglas básicas elementales, y están presentes en todas las reglas del pensamiento y del obrar humano (que, al parecer, se están perdiendo), todas basadas en el respeto. Si yo deseo ser respetado, debo respetar a los demás. Si yo deseo que se respeten mis derechos, debo respetar los derechos de los demás. El exceso de tolerancia ha permitido que los prepotentes y abusadores atropellen los derechos de los demás ciudadanos y se crean con más derechos que el común de los mortales, y lo peor, que piensen que eso es lo correcto, y se sigan creyendo, o considerando honrados.

Esto se agrava cuando se atenta contra el bien común, contra lo que es de todos, porque al revés de lo que algunos piensan o quieren pensar, el robo a las arcas públicas es mucho más grave, pues es un robo generalizado, un robo a todos, inclusive y sobre todo, es un robo a los más necesitados, ya que por ley, el Estado tiene que proteger a los desprotegidos y es justamente a ellos, a los que más se perjudica con esos robos, puesto que el Estado tiene la obligación de pagar salarios y las obras que contrata, de modo que no queda dinero para la ayuda social.

No existen dos clases de morales, ni existen dos clases de honradez. Creo que el exceso de tolerancia, que se Inició con la homosexualidad, a la que nadie acusaba de nada, está llegando a límites inauditos, y ya están queriendo, que, por permisividad, se permitan aberraciones abominables, como la pedofilia, o el abuso de menores. ¡Es hora de reaccionar! ¡Todo exceso es malo!

La degeneración del pensamiento humano está llevando al mundo a tal tipo de aberraciones que, contra toda lógica posible, se crea que es más importante el capricho de un ser humano, que una vida humana. ¡Reconocemos que una persona es un ser humano desde el momento de su Concepción, pero le quitamos a esa persona el derecho a vivir! ¿Habrá absurdo más grande? Por qué, en vez de asesinar al producto de una violación, que es un ser humano, el Estado, como debiera ser, protegiera a la embarazada por violación hasta el parto, y entrega al niño en adopción. ¿De dónde se puede llegar a pensar que, porque un ser humano no está contento con su sexo, el Estado deba pagar su operación de cambio de sexo? Entonces también y con más razón, si no soy bonito, ¡que el Estado me pague las cirugías plásticas!

Creo que es hora de poner un alto a las insensateces, y a estas aberraciones del pensamiento, a las que se quiere hacer aparecer como “normalidades” ponerles su nombre correcto: ¡ABERRACIONES!

jgomezr@hotmail.com

Lo mas Destacado
Reciente
Archivo
Buscar por Etiquetas
Siguenos
  • Google+ Basic Square

© 2012-2020 doctorgomezrosales.com                         

  • w-googleplus

   En paz con Dios, con el mundo y conmigo mismo.