• José Fernando Gómez Rosales

¿No hay gente honrada, Señor presidente?

¡Me preocupa mucho la terna presentada para elegir vicepresidente! Por lo que parece, nuestro presidente ha andado en malas compañías o en malos grupos. Parece que no conoce o que, para él, no existe gente íntegra en el país.

Llamó la atención cuando escogió un desconocido, lo que creo que fue su primer acierto, pero su elegido se creyó y viendo que se lo aceptaba, pensó que eso ya era suficiente para pensar en la Presidencia, y renunció para aspirar.

Preocupa mucho el ambiente de podredumbre que ronda nuestras esferas gubernamentales y de justicia. Salvo unas pocas y muy honrosas excepciones, todo sigue siendo la misma maraña corrupta que ya va para tres lustros en el poder. La justicia está maniatada, sólo caen los peces chicos, y algunos de los que, como han comido bastante, están engordando y ahora ya son medianos, pero las ballenas, unidas al narcotráfico, y al socialismo del siglo XXI, siguen con leguleyadas, apoyadas por el Gobierno corrupto, y libres.

La maldición, iniciada con Castro (+), Chávez (+), Ortega, Correa, Morales, Santos y el foro de San Pablo, sigue destruyendo América latina, y parece que ya quiere invadir también los Estados Unidos. Con la consigna de destruir todos los valores tradicionales y la familia, están a favor del asesinato de los no nacidos, de fomentar la promiscuidad sexual y los grupos LBGTIxxx, del abuso y la imposición de ideas absurdas, en contra de la Religión y la moral.

Señor presidente: ¿Este es el futuro que quiere usted para nuestro País? ¿Ha pensado en que, cuando acaben de destruirlo, ya ni sus nietos van a poder vivir aquí? ¡Reflexione! ¡Piense en el futuro de ellos! Creo que conviene detener la hecatombe que se viene y empezar a poner las bases para levantar el Ecuador. Todos los mafiosos, asesinos, delincuentes, pandilleros, o como quieran llamarse que están adueñándose de la Patria, en poco tiempo se habrán ido sin llevarse nada (pregúntele a Alejandro Magno), y sus descendientes, luego de malgastar su fortuna mal habida, van a sufrir lo mismo que nosotros ya estamos sufriendo.

¡Por favor, ponga freno a la destrucción! Demuestre tener cuando menos compasión por nuestro país y por los más necesitados. No actúe como su predecesor, que se llevó hasta lo que mandaron para reconstruir Manabí, luego del terremoto.

Demuestre que usted no es como el estercolero que lo precedió.

jgomezr@hotmail.com

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