• José Fernando Gómez Rosales

HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA

Tomado de Diario la hora, copio la siguiente noticia: “La Fiscalía General del Estado sigue 88 casos relacionados a procesos de contratación pública, suscritos dentro de la emergencia sanitaria decretada por la pandemia que trajo el Covid-19.” “Juan Aguirre, director del Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop), explicó que, desde marzo, mes en que se ordenó esta medida por el Gobierno, se suscribieron actos bajo la modalidad de régimen de emergencia por 195 millones de dólares, bajo régimen especial por 455 millones; lo que suman 650 millones. Esta forma de contratación dijo, no permite la ejecución de rebajas.” .............. “El titular del Sercop, explicó que dentro de una emergencia como la que atravesaba el país, el sistema permite un tipo de contratación directa para compras por causas de fuerza mayor y atención prioritaria. Aclaró que ni proveedores del Estado interesados y ni el mismo Sercop pueden ver esos procesos en el sistema de compras, lo que sí ocurre en la modalidad de régimen general. (FLC)” En otras palabras, en “estado de Emergencia”, y por “régimen especial”, de acuerdo a nuestras leyes, se autoriza el robo, sin que nadie pueda impedirlo y sin que nadie pueda tener derecho a reclamar o a denunciar. ¿Cómo podemos exigir honradez, si al crear la ley, ya le vamos poniendo las excusas y la inmunidad para el robo? Deberíamos haber seguido el ejemplo de Estados Unidos. Una sola Constitución con lo elemental, lo que es inamovible. Aparte se hacen las enmiendas y demás leyes. Desgraciadamente, lo que hemos vivido es que cada prepotente quiere gobernar con sus leyes para hacer lo que le da la gana, como lo que estamos viviendo con la Constitución actual, a la que el mismo expresidente cambió y recambió a su antojo para poder continuar imponiendo su voluntad. Nosotros hemos tenido Constituciones de todo tipo. Si nos detenemos a analizar la lectura de cada una de ellas, vemos que muchas de las que terminaron con apodo, tuvieron un apodo correcto. Y si las leemos con detenimiento, tenemos que aceptar que la mejor fue la primera. En esa época había mucho más patriotismo y muchísimo menos intereses creados. Llegamos al “CUM LAUDE”, con la Constitución actual, en la que, incluso, luego de aprobada en referéndum, se fueron haciendo enmendaduras, para añadir o quitar lo que fastidiaba al tirano. “MIENTRAS MÁS SE QUIERA LLEGAR A LA PERFECCIÓN, MÁS INJUSTICIAS Y PILLERÍAS SE COMETEN” jgomezr@hotmail.com

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