• José Fernando Gómez Rosales

De no ser por el Ángel...

El mundo se salvó por un saludo. Cuando el Arcángel Gabriel saludó a María y le dijo que iba a ser Madre del Salvador del mundo, si ella aceptaba tan dura misión y ella aceptó el trabajo, se salvó nuestro planeta. Pero no fue tan fácil como parece, por lo relatado en la Biblia. Cuando a los tres meses empezó a notarse un pequeño abultamiento en el vientre de María, empezaron las murmuraciones en el barrio. José, su marido que no había tenido ningún contacto con ella, pero conociéndola, sabía de su inocencia, para no hacerle más daño, decidió repudiarla en secreto, y tuvo el Arcángel Gabriel que hablarle para que no lo haga. Pero los vecinos sí empezaron a murmurar por debajo, sobre la “travesura de la niña” y esas habladurías llegaron a oídos de Ana, madre de María, quien tuvo que plantarse firme y defender a su hija, pues algunas de las vecinas y amigas, empezaron a darle nombres de comadronas que podían, por medio de hierbas y otras cosas, producir un aborto a la señorita. Conocedores de la verdad, tanto María como José no aceptaron ninguna de las “recomendaciones” e incluso tuvieron que dejar Nazaret para poder tener paz. Llegaron a Jerusalén y empezaron a buscar dónde alojarse, pero no encontraban a nadie, pues, ni siquiera viendo el embarazo de María, les permitían quedarse y alojarse. Buscando abrigo, encontraron en un pesebre, donde María pudo dar a luz a Su Hijo En el protoevangelio de Santiago (uno de los Evangelios apócrifos), hay uno preciosa narración que cuenta que dos comadronas que regresaban a sus casas, fueron llamadas por José, para ayudar a María a dar a luz. Es una preciosa historia que recomiendo su lectura, pero creo necesario no dejar el tema central: El embarazo de María. Pese a todas las habladurías de la gente y todas las recomendaciones de comadronas para “librarse” del embarazo, pudo llegar al mundo Jesús, y lo hizo en forma silenciosa, sin grandes anuncios y en un sitio muy humilde. ¿Qué hubiera pasado si la Virgen María, temerosa de las habladurías que se lanzaban en contra de ella, flaqueaba y abortaba? ¿O José, o Ana insistían en que aborte? Nosotros sabemos quién fue Jesús porque no fue abortado. Nadie puede saber lo que puede realizar un ser humano que está en gestación, si no lo dejamos nacer y desarrollarse. El plan de los grupos que defienden el aborto, como un derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, sólo piensan en el asesinato de los indefensos, ya que NO PUEDEN DEFENDERSE. Estoy 1000% seguro que nadie quisiera ser asesinado. La ONU y entidades que han caído en manos de asesinos, buscan, por todos los medios lograr la despenalización del aborto. Creo necesario reflexionar y plantar este maquiavélico plan criminal para destruir a la raza humana. jgomezr@hotmail.com

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