• José Fernando Gómez Rosales

El consentimiento informado

Las declaraciones de Helsinki y Belmont corroboran la obligación de los laboratorios farmacéuticos de recabar la firma de “El consentimiento informado”. Cuando una persona acepta entrar a la prueba de un nuevo medicamento, el representante de la casa que está probando ese producto, tiene la obligación de proveer al paciente y a sus familiares (si es menor de edad o discapacitado), de los posibles riesgos y beneficios, ANTES DE DAR LA DROGA. Así mismo, en cualquier momento, la persona que está recibiendo el medicamento, puede separarse de la prueba y no recibir más el medicamento. Para iniciarlo, es necesario firmar este CONSENTIMIENTO INFORMADO, ambas partes. En ese consentimiento, están las reglas y especificaciones de todo tipo, que deben quedar claras para ambas partes. Como las vacunas fueron puestas como EMERGENCIA, no era necesario el CONSENTIMIENTO INFORMADO. Ahora empiezan a aparecer varios leguleyos, intentando hablar de demandas y otras cosas sobre las vacunas COVID-19, despertando una serie de reclamos, que están produciendo pánico en la población, tanto vacunada, como por vacunarse. ¿Cuál es la realidad? La verdadera realidad es que los habitantes del planeta, somos ignorantes tanto por lo que no sabemos, como por lo que no nos importa. La verdadera realidad es que, desde que se empezó a hablar de vacunas, se explicó muy claramente, que las vacunas deben ser usadas únicamente como EMERGENCIA. Es decir, que los laboratorios que las producen, NO RESPONDERÁN POR CUALQUIER PROBLEMA QUE PUEDAN PRODUCIR. Es decir, que todo el que se vacuna lo hace a su propio riesgo y asume las consecuencias de la vacunación. En algunos países, tengo entendido que los gobiernos han obligado o han querido obligar a sus ciudadanos a recibir la vacuna. En otros, como Ecuador, la gente ha aprovechado la apertura en otros países, para ir incluso a recibir la vacuna allá. En todo caso, la vacuna ha sido puesta a muchas personas y, al menos aparentemente, se está logrando abrir mercados, tiendas, centros comerciales y se está reactivando la economía mundial, lo que aparentemente está ayudando a reparar el daño terrible que produjo la pandemia en el mercado mundial. Con esta advertencia, se vendió y se entregó las vacunas a todos los Gobiernos. Es más, la desesperación por lograr las vacunas fue tanta, que varias de ellas fueron vendidas sin que ni siquiera hayan sido aprobadas para su uso, ni por la OMS, la FDA, o cualquier otra organización. En estos momentos, reclamos como los de estos alarmistas o cualquier persona, lo único que producen es pánico, pues todo estaba advertido desde el comienzo. Ruego a las personas que aún insisten en hablar de nuevos efectos, muertes y demás, que reflexionen. Ahora, muchas personas ya están vacunadas, y se hace más daño con el pánico que impide que la vacunación siga. Ya se dobló la esquina del barrio. Ahora no queda otra opción que seguir vacunando y mientras más pronto, mejor. Colaboremos todos. Salvemos este escollo que espero que sea el último. jgomezr@hotmail.com

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