• José Fernando Gómez Rosales

El COVID-19 y la vacuna

No quería escribir sobre el tema por vergüenza ajena, pero viendo que la pus salta en toda América, considero un imperativo analizarlo. En Ecuador, el Presidente saltó en defensa del Ministro de Salud y, a Dios gracias, la prensa, pese a que el expresidente señor Correa, la considera corrupta y maldita, trató la noticia con delicadeza. Donde primero saltó entonces, fue en Perú y ahora ha saltado en Argentina. El problema es la mezcla de terror, pánico y miedo, provocado por lo ocurrido desde diciembre 2019 hasta la fecha, y el descontrol de la gente, que se empieza a pelear por las dosis de vacunas contra el COVID-19, con el terror de que no alcance para todos, o que nos de la enfermedad antes de poder vacunarnos. Antes de adentrarnos en el tema, creo necesario recordar que TODAS LAS VACUNAS PARA EL COVID-19, sin excepción, tienen aprobación para USO DE EMERGENCIA, SOLAMENTE. Unas, aprobadas en más países, otras, en menos. ¿Qué quiere decir “autorizado para uso de emergencia”? ¡Que nadie es responsable si la vacuna te hace daño! ¿Por qué esa advertencia? Porque es un producto que se está aprobando para su uso, sin que nadie pueda estar seguro ni de su efectividad, ni de su inocuidad en el 100%. Se supone que... El ser humano actúa por pánico, y en la desesperación, busca protegerse y proteger a sus seres queridos. Entonces, en su miedo, quiere cualquier tabla de salvación y es capaz de romper todas las reglas para protegerse y proteger a los que ama. Si tengo un puesto que me puede dar acceso a la protección, voy a aprovechar esas palancas para ser el primero y en el caso de mis familiares y amigos, lo mismo. En Argentina, el Ministro renunció, en Perú fue renunciado, en Ecuador fue protegido. Tres formas de reaccionar, de tres Gobiernos diferentes y habrán muchos otros que tendrán problemas, quizás menos en los países a los que les sobra el dinero. Y hay un punto más que no están tomando en cuenta, las autoridades y las personas que están discutiendo sobre el tema: como ocurre con todos los egoísmos, ¡la sapada sale cara!: Se están olvidando de algo importante: ¡LA SABIDURÍA DE DIOS! Cuando procedes con angurria, te encuentras que, a la gente que no quedó protegida, al adquirir la enfermedad en forma irregular, o a los vacunados, porque ya hay vacuna, pueden aparecer mutaciones que pueden ser más contagiosas. Incluso cabe la posibilidad de que “¡Dios no lo quiera!”, alguno de los cambios vírales, produzca una enfermedad más grave. Considero más lógico esperar y no desesperarse. “El pánico es un pésimo consejero.” jgomezr@hotmail.com

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