• José Fernando Gómez Rosales

En manos de la mafia

Parece que, pese a la acertada respuesta del pueblo ecuatoriano en las elecciones, al elegir la democracia y la honradez, eligiendo a Lasso, las raíces de la mafia son tan profundas y arraigadas, que vamos a seguir, aunque no queramos, en manos de la mafia. ¿De qué sirve que la fiscalía presente pruebas, si para los jueces, estas no son suficientes? Parece que se ha conseguido aquí en Ecuador, tapar el sol con un dedo (o con un fajo de billetes), y las autoridades no miran y peor castigan, los delitos. Tener fama de agresivo, patán, maldito, es la mejor defensa. Esto lo probó Rafaelito, durante su gobierno. Claro que de vez en cuando, es necesario hacer desaparecer, o pegarle una paliza a uno, para que los demás recuerden y entiendan quién manda. El asunto es tan grave, que muchos jueces rehúsan atender los casos, o declaran inocentes a los acusados. Parece que el temor supera y con mucho, a la razón. El imperio del terror fue la fórmula empleada por la fatídica Revolución Ciudadana. El estar en el poder, le permitió a Rafiquito robar impunemente al Banco del Pichincha, más de $ 500.000 dólares, y condenar a miles de opositores políticos, porque jamás ningún juez se atrevió, aun sabiendo que sus demandas eran injustas, a fallar contra él. Los más mafiosos de esa gente, aún sigue enquistada en el Gobierno y aprendieron bien la lección. Es que más grita, el más osado, el más pillo, el más desalmado, es el que siempre tiene la razón. Creo que va a ser necesario perder a la poca gente valiosa de ese grupo y sacar a todos, si queremos enderezar el país. “El que con lobos se junta, a aullar aprende”. Correa dejó tan bien amarrada la balsa, que resulta una tarea prácticamente imposible para la justicia, condenar a los culpables. Siempre hay una excusa, o algún punto por el que se los tiene que declarar inocentes. jgomezr@hotmail.com

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