• José Fernando Gómez Rosales

¡La burla y el respeto!

¡Burlarse es fácil! El bullying ha existido desde que existe el hombre. Es la forma del cobarde, para sentirse superior al otro. Caín le hacía bullying a Abel, porque Abel, más tranquilo, ofrecía sinceramente sus ofrendas a Dios con amor y sencillez, pero ofreciendo lo mejor que tenía. Caín, que era más egoísta, se guardaba lo mejor y ofrecía de lo que le sobraba. En la mente utilitaria de Caín, no podía entrar la idea de que ofrecer a Dios lo mejor, era lo ideal. En su egoísmo el entendía que había que guardar para el mismo lo mejor y ofrecer de lo que le sobraba. La acción del hombre noble, es el respeto a los demás, a sus ideas, a su forma de obrar. “Get your own business” (métete en TUS PROPIOS NEGOCIOS), es un acertado refrán americano. Acá diríamos: ¡VIVE Y DEJA VIVIR! Los siete pecados capitales son pecados individuales y afectan principalmente al que los comete. El bullying es la forma de expresión de la envidia. Necesito demostrar que existen seres inferiores a mí. A quienes puedo aplastar como a cucarachas, insultarlos o golpearlos porque me siento superior a ellos. Esa actitud, en realidad, me pone, aunque no lo parezca, en un nivel inferior al de ellos, ya que en la práctica mi actitud es de envidia. Muchos pueden pensar: ¿Envidia? ¿De qué? ¡Envidia de todo! Hasta envidia de su forma de reaccionar. Conozco varios casos de gente que sufrió bullying y que han sobresalido en el campo en el que se desarrollaban y han logrado respeto y reconocimiento mundial. Ese bullying pudo haber llegado no sólo por los compañeros, sino querer extenderse a su familia, como en el caso de Einstein. ¡El mundo debe aprender respeto! Debemos aprender a respetarnos, a respetar las ideas contrarias, a defender las nuestras, no porque sí, sino con razonamientos y discutir, sin aspavientos ni prepotencias, sino con ejemplos y consecuencias, dejando en claro por qué pienso así. Nadie debe ser menospreciado por tener menos inteligencia o capacidad. Absolutamente todos, incluso los menos capacitados, pueden tener ideas superiores y lograr más éxito que los genios. Recuerdo en la universidad a un compañero, al que molestábamos con una copla que decía: “Tiene cara de estudiante con edad de profesor, ya no es tan vago como antes, ahora es un poquito peor”, que en una clase se aventuró a emitir un criterio que nos hizo reír a todos, inclusive al profesor. Sin embargo, lo que dijo, ¡se convirtió dos años después una verdad médica! ¡Nunca menosprecies a nadie! Todo ser humano por insignificante que parezca, es muy valioso. Aprendamos a valorar lo creado por Dios, y el ser humano, con todos los defectos que le quieras achacar, es la más grande obra de Dios. jgomezr@hotmail.com

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