• José Fernando Gómez Rosales

La curas milagrosas

“El papel aguanta todo”, dice un antiguo y acertado refrán. A cualquiera se le ocurre una idea, la pone por escrito, y encontrará más de mil personas que piensan que ello es razonable y se empieza a difundir con tanta celeridad, que empiezan los fanatismos y luego los comentarios que intentan regresarlos a poner los pies en la tierra. Varias de estas ideas, pueden ser absurdas, pero muchas otras, pueden ser reales, y de gran utilidad para el ser humano. Por eso, no hay que creer todo lo que se lee, pero conviene analizar y razonar, sobre lo que se lee. Vale la pena, antes de comenzar, poner los puntos sobre las íes: El creador del universo, pensó en el hombre y en los seres vivientes y puso al alcance de todos, lo necesario para su supervivencia: Hace unos años, me llamó la atención ver a mi perra en el jardín, en medio de un matorral, comiendo hierba. Yo había sembrado Hierba Luisa y la cocinera le había dado carne con grasa, de modo que el instinto natural de los animales, que es mucho más agudo que el de los hombres, llevó a la perra a buscar remedio para su indigestión. Si Dios hubiera pensado que el hombre necesitaba tomar medicinas, nos hubiera mandado a cada uno con nuestra funda de medicinas y nuestro manual de instrucciones. Ahora es muy común leer y escuchar en YouTube, en vídeos y escritos, sobre las ventajas “milagrosas” de varias hierbas y frutas que, de acuerdo con quienes lo publican, es la “cura” contra el cáncer, contra la artritis y contra miles de enfermedades más. ¿Es esto verdad? ¡Por supuesto que SÍ! Todas las medicinas son extraídas de la naturaleza. Recuerdo cuando estudiaba Medicina, la historia de la digital, como descubrieron que esa planta era la solución para los problemas cardiacos. Cuando Fleming descubrió el hongo de la penicilina empezó el tratamiento antibiótico que ha salvado tantas vidas de personas que morían por infecciones, y varias historias similares. Los curanderos de muchas tribus se pasaban de generación en generación los tipos de plantas, hierbas, frutas, aguas, etc. que curaban tal dolencia o enfermedad. ¡Ese fue el inició de la medicina! ¡No hay que creer todo lo que se oye! ¡Hay mucho blá, blá, blá, que no es cierto! ¡En realidad, el ser humano es lo que come! Es necesario aprender a comer con variedad. ¡No es cuestión de que si la guanábana es anticancerígena yo debo comer sólo guanábana! La variedad en la comida es importante para tener una buena salud. Las enfermedades por déficit alimenticio están a la orden del día. Cuando Colón descubrió América, luego de 2 meses de travesía, muchos de sus compañeros estaban enfermos con escorbuto, por la falta de vitamina C. La importancia de una dieta variada es básica para la supervivencia del ser humano. ¡Aprendamos a comer! Evitemos los alimentos muy elaborados. Lo que mata al ser humano, es la forma de preparar los alimentos, los excesos de grasas, salsas, saborizantes, colorantes, etc., el añadir cosas malas a la comida, puede también ser pernicioso. . Es preferible comer o añadir lo natural, que estar usando productos artificiales o elaborados. ¿Un ejemplo? ¡El azúcar! Una cucharadita tiene 20 calorías. Una botella de gaseosa con azúcar, 200. Acostúmbrese a comer con poco condimento, es decir trate de no dejarse llevar por el sabor de los condimentos sino por el sabor real de la comida. El organismo se acostumbra y notará cómo mejora su salud. Es mucho mejor comer sano y sencillo. jgonezr@hotmail.com

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