• José Fernando Gómez Rosales

La Pachamama y Dios

Con todo el respeto, creo que el daño causado al Ecuador en este lustro de robo, corrupción, manipulación, deshonestidad, justicia pervertida y miles de adjetivos más, que nos ha tocado vivir, ha sido devastador. Asusta ver el cinismo de las ratas gobernantes, que pese a todas las pruebas, insisten en decir (sin poder probar) que ellos no han robado, asaltado, mentido, calumniado y destruido el país. Aprovechando la euforia del pueblo por un cambio, se realizó una Constituyente y se aprovechó para hacer, con cambios de todo tipo, que aparecían y luego se volvían a cambiar, entre gallos y medianoche, una Constitución a la medida del Dictador/Insultador, que tuvimos como un ser maléfico, manejando el país. En esa Constitución, entre las miles de estupideces que se aprobaron, siendo nuestro pueblo un pueblo católico en su gran mayoría, se sacó el nombre de Dios y se invocó a la Pachamama (puede ser incluso, un castigo divino por la herejía realizada). No quiero decir por esto que está mal invocarla. Respeto todas las religiones, pero siendo un pueblo mayormente católico, no creo que sea correcto realizar actos de esa naturaleza. Luego, en cada ocasión en que los caprichos del tiranuelo chocaban con la Constitución que acababan de hacer, se apresuraban a hacer cambios para facilitarle la destrucción del país o para darle las facilidades para hacer lo que le venía en gana. El CPPCCS, le permitió escoger a dedo las autoridades, que luego han demostrado el motivo por el que se los eligió, para poder legalizar todos los asaltos a las arcas del Estado, para enriquecerse dolosamente y ayudar a los amigos a hacer negocios deshonestos. Este lustro de robos ha sido muy beneficioso para ellos y para poder hacerlo tranquilamente han fingido estar peleados entre ellos, pero cuidando de no pisarse las mangueras, como buenos bomberos. Por eso, sólo están presos los ingenuos y los bobalicones, y la mayor parte de ellos, están disfrutando de libertad alternativa, prisión domiciliaria, o con grilletes de quita y pon (como los que les ponen a los asesinos, para que continúen libres). Los principales están libres y viviendo y disfrutando de lo mal habido fuera del país y nadie, nadie los persigue. Esta es la dura realidad de nuestro país. Creo que es necesaria la promesa de todos los Candidatos, de volver a poner el nombre de Dios en nuestra Constitución. Un Estado laico puede y debe ser un Estado que tenga a Dios en su Constitución. “In God we trust” está escrito hasta en el papel moneda de los Estados Unidos, país laico. jgomezr@hotmail.con

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