• José Fernando Gómez Rosales

Las aguas tibias

La principal característica de los últimos cuatro años ha sido la tibieza. Tibieza que se expresa como permisividad, es decir, miedo a imponer orden. Todo es tolerable. Nadie es culpable de nada, fue sin querer queriendo, yo no fui, fue teté..., fue un error de buena fe, etc. Eso, unido a la actitud de gallito de pelea del individuo al que se le descubren pillerías y robos, hacen que ”nadie” aparezca como culpable de nada. Con un muy buen criterio jurídico, pese a todas las mañoserías, con las pruebas evidentes presentadas por Diana, la fiscal, se condenó a Correa y a varios compinches más, a la cárcel. Ahora se quiere sobreseer la causa, porque saltaron a la palestra las INApillerías y otros chanchullos, y si los otros robaron, eso indica que el robo no es pecado. El alcalde de Bolívar fue sacado de una gallera durante los operativos desplegados por incumplir el toque de queda. Las autoridades que lo sacaron informaron que no hubo sanción ni cárcel, sólo el pedido de abandonar el local, y lo único que se hizo fue darle una notificación al dueño del local. Es decir, si las autoridades incumplen, no hay sanciones, si los ciudadanos “normales” incumplen, cárcel, multa o cualquier otra sanción. “Mientras no haya sanción, el desentreno sigue”, es una ley inexorable. Con la pandemia y el confinamiento se comprueba. Nadie respeta distancias, ni aglomeraciones. Definitivamente el hombre desciende del mono y la curiosidad, más que un vicio es una obligación. “Ni mucho que queme al santo, ni poco, que no le alumbre”. Ni a lo Correa (con salvajismo, insultos, cárcel, secuestros, asesinato, denigración, etc.), ni a lo Moreno (cuánticamente sin sanciones). Con personas como los ecuatorianos, el gobernante debe ser firme, pero no grosero. Debe ser recto y honrado, por eso elegimos a Lasso. jgomezr@hotmail.con

Lo mas Destacado
Reciente