• José Fernando Gómez Rosales

Los Bancos y los Estadios

Por las palabras del presidente de la República y por las noticias, salta que el Banco del Pacifico, hizo un préstamo de casi 10 millones de dólares al Club Sport EMELEC, para la reconstrucción del Estadio Capwell que, de acuerdo con las noticias, costó 28,5 millones de dólares. Por otra noticia del diario, se indica que el peor presidente que ha tenido el Ecuador califica de INFAMIA, la acusación del presidente Lasso, pese a que todo el mundo sabe y conoce la forma abusiva, autoritaria y mentirosa, con la que siempre él actuó. Me preocupa que el Estadio Capwell, lleva el nombre del Banco del Pacífico, por lo que me imaginé que eso era por alguna donación o pago, del Banco al Club, lo que siendo que el Banco no es particular, sino que es del Estado ecuatoriano, debería ser clasificado como delito pues, si fuera una entidad particular, sería cuestión de marketing, es decir, una inversión en propaganda y al mismo tiempo, una forma de apoyar al deporte. El fútbol es uno de los deportes más populares en el Ecuador. Si mal no recuerdo, todos los Estadios de fútbol han recibido donaciones o aportes de Bancos o de Empresas. Varios de ellos, a cambio del nombre. Se empieza a buscar culpables de robos, peculados, etc., y hasta ahora no se recupera la mitad de un centavo partido por la mitad de los miles de millones de dólares que se robaron en la época robada. Creo que se ha encontrado un nuevo animal híbrido en el Ecuador, y que siendo un animal raro, anda suelto; me refiero al expresidente Correa, pues dicen que tiene algo de ser humano y algo de lagarto (porque lagarto que traga, no vomita), y él ha tragado bastantísimo, pero no ha vomitado nada. Ahora que ya el tema se abrió al público, empiezan a saltar muchos casos más. Parece que es con timbre que empresas estatales apoyen económicamente a equipos de fútbol. Tengo entendido que lo hacen a cambio de propaganda, principalmente en la vestimenta, o en alguna otra forma. No sé si eso es permitido, pero creo que, como cualquier otra herramienta de marketing, si no hay una ley que lo prohíba, debe ser permitido. También creo que el Gobierno tiene la obligación de revisar esos contratos, para evitar que les pasen gato por liebre, o que se disparen precios exagerados que puedan indicar dolo, en cuyo caso, culpables serían las empresas gubernamentales. Por otro lado, si el préstamo está al día, y pagándose regularmente, el Banco se ganó un gil, que prefiere pagar el mínimo y paga intereses, lo que es conveniente para el Banco, no para el cliente. Creo necesario que se revea este contrato y otros contratos con entidades gubernamentales, para ver si en realidad hay dolo, o pillería. jgomezr@hotmail.com

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