• José Fernando Gómez Rosales

Los bomberos y las mangueras

¡Qué profunda decepción producen los políticos ecuatorianos! Parece que el principal requisito para ser político, es ser pillo. Si no eres pillo, no te metas a político, porque no podrás mantenerte limpio. ¡Para ser honesto no sólo hay que parecerlo. Hay que serlo! El pánico de muchos legisladores (parecería que no es que tienen rabo de paja, sino que son todo de paja) a ser descubiertos hizo que a Celi, sólo se lo saque por incumplir funciones, no por arrogación de funciones, que era la otra parte del pedido. Es cierto que ante todos los ecuatorianos (quizás con pocas excepciones), ha quedado como lo que es, un ladrón sin vergüenza, ante la justicia, solamente incumplió funciones. Al menos, 32 asambleístas pueden respirar tranquilos, porque ya no tienen, sobre su cabeza, esa espada de Damocles, que amenazaba cortarles la cabeza. Nuestra política es tan corrupta, que ahora el sistema es: “¡Cállate, o yo también hablo!”. ¿Cuándo se perdieron los valores? ¡Lo cierto es que ahora, ya no se puede decir pongo mi mano al fuego por Fulano, porque te quemas! Yo comprendo que los compromisos, los familiares y las amistades, pueden provocar filtraciones, pero ya el filtro desapareció. Los mismos compañeros de partido, ya no piensan en el país sino en su propia conveniencia y ahora lo que hay son luchas internas, luchas de grupos que buscan hegemonía, ya no pensando en el país, ni siquiera en el partido, es un “¡Agarra lo que puedas!” Nuestros bomberos quedan chiquitos, al lado de estos expertos. jgomezr@hotmail.com

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