• José Fernando Gómez Rosales

Los nuevos seres humanos

El grave problema del tiempo actual es la moral acomodaticia de las personas. Ya no se piensa si lo que hago es correcto o incorrecto, si es legal o ilegal, lo único que se piensa es si me conviene o no me conviene. ¡Qué importa si hago daño a otro, o si para lograr lo que deseo, debo hacerle daño a otro o quitarle la vida! Es fácil cerrar los ojos y seguir. Mucho más si con eso consigo satisfacer a personas que quiero y a las que no quiero herir con mis decisiones. Si se hace daño a un tercero, mala suerte, yo ya salí de mi problema y puedo seguir adelante con mi vida.

Quisiera reflexionar sobre algunos temas que están en la palestra. Uno de ellos es el aborto. ¿Quién tiene más derecho? ¿La madre que sale embarazada y que por eso pierde su libertad, y a lo mejor su futuro, o el niño que se está gestando en su vientre, al cual, para satisfacer la demanda de libertad de la madre, habrá que quitarle la vida, para que ella recupere su libertad?


Segunda situación: Una chica es asaltada y los cuatro individuos, uno a uno, la violan salvajemente. Para completar su desgracia, queda en cinta. ¿Es correcto hacerle un curetaje (aborto) y librarla de la ignominia de cargar con un hijo definitivamente no consentido y que va a ser el recuerdo de uno de los momentos más desagradables que alguien pueda vivir? Me pregunto: ¿El niño que se está gestando en su vientre, es hijo de ella? ¿Se sentirá mejor sabiendo que por esa desgracia que vivió, un hijo de ella tendrá que ser asesinado? ¿No será mejor, si ella no desea tenerlo, entregarlo a unos padres adoptivos, que lo críen, lo eduquen y lo conviertan en un ser humano útil a la sociedad?


Yo respeto los gustos y las preferencias sexuales de los demás, pero creo que hay que respetar la tradición, lo que ha sido la norma en los miles de años que lleva el mundo de ser el hogar de los seres humanos. El mandamiento “CRECED Y MULTIPLICAOS”, que según la biblia dio Dios al hombre y a la mujer, no pudo, por más que se pare el mundo de cabeza, haber sido dado a dos hombres o a dos mujeres, porque por más que lo hubieran deseado y hubieran hecho hasta lo imposible, la raza humana hubiera desaparecido al desaparecer los iniciadores.


¡La creación de Dios es perfecta! Y durante miles de años ha existido y ha permanecido igual. Ha habido episodios de perversión y en muchas ocasiones, grupos con atracción por el mismo sexo, recordemos el episodio de la Biblia de la destrucción de Sodoma y Gomorra y los muchos episodios que se relatan de homosexualidad a lo largo de la historia. Yo no tengo nada en contra de esos grupos, ni contra esas atracciones. Cada persona es libre de desear lo que le place. Lo que sí me parece mal, es que esos grupos se crean con el derecho de querer imponer su estilo de vida o su deseo a los demás. Las otras perversiones, el sado-masoquismo, los travestis, el bestialismo, los transgénero y todo lo demás que la febril mente humana pueda inventar, a mi modo de ver deben ser puestas a un lado. Respetémonos y exijamos el respeto a nuestros deseos y a nuestra forma de vida. El mundo es de todos. No permitamos que dañen la moral de nuestros hijos. Si ellos desean para ellos otro tipo de moral, que la tengan, pero que respeten la nuestra.


El ser humano fue creado hombre y mujer, y quiéranlo o no, la genética del ser humano no se puede cambiar, porque todas las células del cuerpo humano tienen la misma carga genética. De otro modo no se puede reproducir la especie humana.


jgomezr@hotmail.com


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