• José Fernando Gómez Rosales

Los partidos de los amargados sociales

En el mundo, en resumen, habían tres tendencias: la comunista, la socialista y la capitalista.

La comunista insistía en que todo era en común. En teoría, todo es de todos. Esta utopía se topaba con un gran problema: la ambición humana! Nadie estaba contento con tener poco y todos querían tener más. Para tratar de equilibrar la balanza, debió entrar el Estado, para obligar a todos a respetar las decisiones tomadas por las autoridades. Como las personas del pequeño grupo con autoridad, también son humanos, ellos también (como es lógico), buscaban su acomodo, tal como ocurre ahora, que las autoridades (presidentes, etc.) tienen ventajas, pero en estos casos, generalmente por elección. Hay algunos pocos, por dictaduras, sojuzgando al pueblo, como la que viven en Venezuela, Cuba, Rusia, Nicaragua, en formas diferentes, pero que, para contener la normal ambición humana de los habitantes, se requiere de la fuerza, la represión y los únicos que llevan una vida digna, son los que están en el poder.

La segunda tendencia es la capitalista, en la que el capital es el que manda. En teoría, todos son iguales, pero el que más tiene, tiene, como consecuencia lógica, tendrá más oportunidades de crecer que el que nada tiene. Todos pueden llegar a tener, pero al de abajo le costará mucho más trabajo arribar, que al que está arriba.

La tercera tendencia es el Socialismo. Ella habla de equidad social. Los hombres son iguales y exige que para poder tener todo lo que se desea tener, las personas deben estar al servicio de la sociedad. Es absurdo pensar, por ejemplo, vivir en un país donde todos los habitantes sean abogados, entonces se pondrá un tope a la admisión para estudiar abogacía y será el Estado el que te dirá que profesión debes seguir. Es decir, el Estado es el que te dice que debes hacer.

Para evitar los reclamos de las personas que no están conformes con lo que el Estado quiere hacer con ellos, tiene que haber restricción de comentarios y limitaciones de las noticias, no puede haber libertad de prensa, ni pensamiento libre.

Al comunismo, allá por mil novecientos ochenta y algo, con la destrucción del muro de Berlín, le llegó su fin, lo mismo que le ocurrió al fascismo, al nazismo, y a varias dictaduras que han ido apareciendo en diversas épocas, en las que la represión, para lograr imponer su criterio y sus obligaciones, exigió la muerte de miles y miles de personas, como ocurrió en Rusia y China, y lo acabamos de vivir en Hong Kong al pasar de régimen libre al comunismo chino. Todo socialismo, comunismo, dictadura, exige opresión y desaparición de libertades, para poder tener orden.

En el mundo, hemos vivido toda clase de atrocidades, de imperios que han crecido y luego han desparecido, de leyes que hablaban de “justicia” con crímenes sanguinarios, etc., a Dios gracias son épocas pasadas.

En mi forma de pensar, creo en la libertad de expresión, en la libertad de elegir como deseo vivir, siempre y cuando yo respete por igual a los demás. Todos debemos respetarnos mutuamente y respetar las normas morales y de buen vivir de todos los humanos.

Nadie está por encima de los demás. Todos los hombres somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones.

Hay algunos amargados sociales a los que estas reglas les parecen absurdas, porque expresan libertad para todos. Ellos están acostumbrados a abusar del más débil e imponerse sobre los demás.

jgomezr@hotmail.com

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