• José Fernando Gómez Rosales

Reflexión

A veces, es necesario, detenerse y reflexionar, antes de hacer un comentario, o reaccionar. En “Un minuto para el absurdo”, el Jesuita Hindú, Tony de Mello, cuenta la historia de una mujer, que había presentado en una Comisaría una denuncia por violación. • ¿Puede usted describir al agresor? Preguntó el Oficial • Bueno, ¡para empezar, era idiota! Respondió la mujer. • ¿Dice usted que era idiota? • ¡SÍ! Eso he dicho. ¡No tenía idea de que hacer, y tuve que ayudarlo! Las risas, que comenzaron a sonar, se acallaron cuando él añadió: “Siempre que os citáis ofendidos, mirad si no habéis ayudado al ofensor”. Aquello suscitó un rumor de protestas, por lo que continuó: “¿Acaso puede alguien ofenderte, si te niegas a admitir la ofensa?”. Cualquier persona puede querer herirte, diciéndote algo ofensivo. ¡Sólo tú puedes decidir si admites o no la ofensa! jgomezr@hotmail.com

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